Más allá de la detección

Octubre, mes de la sensibilización del cáncer de mama

La gran mayoría de las industrias adornan sus campañas publicitarias con un lazo rosa, símbolo que representa esta enfermedad que año tras año toca las puertas de tantas mujeres.

Aquellas mujeres que no pudieron sobrevivirla pasan a ser una cifra y las mujeres que son diagnosticadas hacen parte de números y estadísticas, y por todo un mes nos hablan de la importancia de detectar a tiempo una enfermedad, el mes de concientización del cáncer de mama: ¡qué fuerte! qué fuerte es ese mensaje de tócate porque quizás en algún momento te puede tocar a ti.

Y seguramente para muchas resuene ese mensaje, sobre todo para aquellas que la han visto de cerca en un familiar, amigo o persona conocida. Se practicarán el auto examen, visitarán al médico y muchas regresarán felices a casa porque recibieron una respuesta de victoria. ¿Pero además de un chequeo médico periódico, se generaría un cambio de conciencia?

¿Será que ya nos hemos dado por vencidos y tendremos que luchar por siempre en contra de esta enfermedad? ¿Qué pasaría si ese mensaje además estuviese enfocado en la lucha por prevenirla? Si además de un “tócate” se le agrega un “responsabilízate”; será que seguiremos por siempre culpando al campo de la ciencia y de la medicina. ¿Hasta cuando le daremos todo el poder de nuestra salud a los médicos o a la industria farmacéutica de nuestra salud? Teniendo en cuenta que el sistema de salud en muchos casos no facilita las condiciones para que un paciente pueda recuperar su salud. ¿Nos quedaremos entonces esperando por siempre a que cambien las condiciones o que algún día exista una milagrosa píldora que acabe con las enfermedades crónicas? ¿Ayudará esa píldora a resolver también los asuntos del alma?

¿Qué pasaría si tomamos el control de esas cosas que si están en nuestras manos cambiar? Fuimos dotados de una mente poderosa y un espíritu libre para tomar decisiones. Podemos hacer todos los días cambios positivos en pro de nuestra salud y no esperar hasta un diagnóstico para preocuparnos por recuperarla.

Los seres humanos nos destruimos diariamente cuando sacrificamos nuestra vida y salud por “beneficios” a corto plazo y no hay mejor forma para describirlo que con esta cita del Dalai Lama “Lo que me sorprende más es el mismo ser humano. Porque sacrifica su salud para poder ganar dinero. Y luego sacrifica su dinero para poder recuperar su salud. Y luego está tan ansiosos sobre su futuro que no disfruta del presente; el resultado es que no vive en el presente ni en el futuro; vive como si nunca fuera a morir y muere como si nunca hubiera vivido”

El problema muchas veces radica en que no somos conscientes de aquellas cosas que debemos cambiar, esas cosas que nos van quitando vida día a día. Es por ello que el cambio más importante que debemos hacer los seres humanos es cambiar nuestra forma de pensar, hacer un cambio de conciencia en pro de nuestro bienestar.

No podemos acostumbrarnos a vivir con dolores y malestares físicos, a depender diariamente de una pastilla para la migraña, gastritis, la ansiedad, el sueño o peor aún para bajar de peso. A vivir con esa pena en el corazón y esa inconformidad que nos enferma cada día. Cuidar nuestra mente de pensamientos negativos y dañinos, vivir con esa convicción de que lo que pensamos crea nuestra realidad y que cuando llenamos nuestra vida de pensamientos positivos nuestro cuerpo produce reacciones químicas refrescantes.

Pero sobre todo vivir sin el miedo a vivir, sin el miedo a ser diagnosticado, a no ser suficiente, a ser rechazado, a perder, fracasar; en cambio vivir con fe, con esa fe de que Dios es la fuente y nos provee de todos los recursos y el recurso más poderoso somos nosotros mismos y nuestra capacidad de reinventarnos todos los días y de decirle NO a una enfermedad.