Me quité la boina gris y me puse la negra

Me pinté el pelo de negro no con el fin de quitarme los años, sino de entrar a la moda, no es porque sea más joven, sino para verme más joven; se sabe que estamos de medio día para abajo y cuando llega la tarde se está más cerca de la vejez que de la juventud, la realidad de la vida, lo que se va no vuelve, el tiempo pasa sin darnos cuenta avanza en el recorrido de la vida, como las aguas de un río que para atrás no corren, ni el tiempo se puede detener; un plátano va de verde a maduro y no de maduro a verde, de joven a adulto y de adulto a viejo, pero no de viejo a joven.

Todo tiene su fecha de vencimiento. El cabello es una de las cosas que nos muestra que nos estamos poniendo viejos como dice Diomedes Díaz en su canción ‘Mi primera cana’, llegar a la vejez con mi pelo nubado es una dicha y a cierta edad de madurez somos ave de corto vuelo como dice la canción ‘El pajarito’ de Armando Zabaleta, grabada por los hermanos Zuleta.

Una anécdota en Villanueva: el burro de Margot Silva en el barrio el cafetal, era un hechor muy famoso con su copete negro cuando estaba joven suelto de madrina en la sabana disfrutando de un paraíso hermoso de damas jóvenes, después de viejo quedó echado en un patio y cuando veía pasar las pollinitas se le salían las lágrimas recordando hermosos tiempos donde el canto del amor al rebuznar se convirtió en un quejido de sentimiento de burro hechor de copete negro a un burro viejo echado con su pelo cenizo.

Cuando se mira en el retrovisor, no inconformarse, más bien alegrarse del camino andando, saludar al joven que fuiste con cariño dejarlo a un lado, no busques lo que fuiste en el pasado, más bien sonríe en lo que eres hoy con la boina gris, sabiendo que eres el mismo tener el pelo negro cuando menos lo poseas y lo retengas.

Lo natural con el correr del tiempo en los caminos de la vida de joven a adulto y de adulto a viejo, etapa de vencimiento dice el filosofo en tener y retener las realidades más grandes de la vida tanto más se tendrán cuanto menos lo poseas y solo así gozarás la vida, sabiendo que la tienes de medio día para abajo dejando correr el tiempo sin retenerlo. Juventud de capote negro, en la moda le luce al joven y el viejo pasa de moda; pero se arruga el cuero, el corazón no. Se las dejó ahí.

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