Medicina funcional

Por tal motivo, me permito publicar algo sobre estos temas:

Hace 27 años, el bioquímico estadounidense Jeffrey Bland – titular de una hoja  de vida que incluye haber trabajado junto al Premio Nobel Linus Pauling, en el Instituto de Medicina Funcional, dedicado a educar a los profesionales de la salud en enfoques efectivos para el tratamiento y la prevención de las enfermedades crónicas.

Hugo Zapata dice que la Medicina funcional indaga en las causas de los síntomas a través de la búsqueda de las funciones que están alteradas: por ejemplo – explica, si un paciente tiene algo mal en la tiroides, en la medicina convencional se diagnostica hipertiroidismo, mientras que en la medicina funcional se busca por qué hay hipertiroidismo. Se busca la causa, que en este caso puede estar en el hígado, las suprarrenales, los ovarios o el colón, incluso, en algún alimento que está haciendo daño.

En pocas palabras, según el médico, la gran diferencia entre la medicina clásica y la medicina funcional está en que en la primera se da un diagnóstico y un medicamento, mientras que en la segunda se busca una causa para corregir. Para llegar a la raíz de un problema de salud se tiene que hacer un análisis integral de la vida de la persona.

El doctor en medicina e investigador de inmunogenética y biología molecular Iván Yunis, quien fue uno de los primeros colombianos en certificarse en el Instituto de Medicina Funcional, dice que con este modelo el paciente es analizado como un todo único. Cada ser humano es una individualidad bioquímica, por tanto no se puede tratar a todo el mundo en masa. No hay una enfermedad, hay un paciente. La enfermedad, es una parte de un desequilibrio.

¿Cómo funciona? Cuando Gloria Rodríguez acudió a la consulta, el médico la escuchó con detenimiento, mientras asociaba los detalles. En mi caso encontramos que el desequilibrio de mi organismo tenía que ver con el hígado, y el sistema suprarrenal; me faltaba potasio.

Revista Credencial

Continuará…