Mi columna de año nuevo

Por José Aragón Jiménez

Hace algunos años leí un artículo del columnista Jesús Ruiz M., titulado ‘Por qué escribimos’. El comenta de los muchos temas  que se pueden escribir,  como: “para dar testimonios, para vivir otras vidas y vivir la propia” así como también para tener algún reconocimiento y nos quieran. En esta trama involucra a varios escritores quienes tratan de dar sus respuestas a la pregunta ¿Por qué escribimos? Dentro de este grupo de escritores Julia Navarro responde que escribir es la forma de “vivir otras vidas, pero también asumir compromisos”. Y, eso es lo que asume un columnista, sus compromisos con la sociedad y sus ideales. Expresarse sin engaños ante el mundo que los rodea.

El columnista es aquella persona que, en forma denodada, escribe para un medio de comunicación, en cuyo escrito está expresando su opinión sobre temas históricos o de actualidad, así como también del ámbito político, deportivo, de farándula, económicos y demás tópicos sociales en los cuales deja su marca impresa desarrollándola de conformidad a sus conocimientos o experiencias consiguiendo información verídica de fuentes diversas.

Quiero dar crédito y felicitar de forma espontanea a aquellas personas que de una manera u otra tratamos de sentar un precedente llevando a muchos lectores nuestras impresiones de manera clara y sencilla, mostrando nuestro pensamiento ideológico,  además de estar impregnadas de verdades y situaciones que aquejan nuestros pueblos, regiones y, en general, a Colombia.  La apertura anterior es  para dar paso a mi propósito y es el de hacer un reconocimiento a los columnistas de Diario del Norte, quienes junto a su editor, dan a conocer sus opiniones y razones para escribir. Por esa razón, quiero resaltar la labor de muchos de ellos, aunque los que no alcance a mencionar, por razones obvias de espacio, no pierden su esencia para comunicar. Casi todos, por su manera de escribir, tienen una forma peculiar para desarrollar su actividad.

Como primera medida quiero reconocer la labor impecable de Ismael Fernández Gámez y su editorial marcando las pautas del Diario. También es importante comenzar, como lo hace  en forma alegre en sus escritos  Luis Eduardo Acosta Medina, siempre  escribiendo los versos de una vieja y clásica canción vallenata. O, como mi amigo Hernán Baquero Bracho, resaltando los meritos de muchos personajes de la región. El apostolado de Manuel Esteban Acosta Cuello siempre nos deja una enseñanza. O, de Jesualdo Fernández Valverde, con sus notas históricas y folclóricas, lo mismo que Azael de Jesús Ramírez. Los escritos de nuestra joven columnista Fabrina Acosta Contreras, en su afán por defender los derechos de los guajiros, especialmente de las mujeres. ‘Nacho’ Escudero en el campo deportivo. José Manuel Aponte, en sus narraciones siempre tiene alguna anécdota novedosa. Rodrigo Daza Cárdenas con sus opiniones políticas; Amilkar Acosta Medina nos informa sobre temas de economía. Hay muchos nombres, como Alejandro Rutto Martínez, Hermes Francisco Daza, Eduardo Verano de la Rosa y otros  que se me escapan, pero que dentro de mi propósito están en mi pensamiento.

A todos ellos, de corazón, les deseo un nuevo  año lleno de ilusiones, con la fe necesaria para cumplir nuestros sueños, y que Dios nos ilumine el camino que nuestros pasos recorran.