Mi querida Policía

A veces he sido crítico de la Policía, jamás su enemigo como erradamente han creído y lo digo porque me ha pasado ya que casi me consideran así ante los comentarios que he hecho en esta columna censurando algunas actuaciones, pero creo firmemente en esa institución y confío en ella y no sé porque la gente desconfía del policía a tal extremo, lo he visto, que rechazan su compañía y protección cuando van a cobrar una alta suma de dinero y prefieren que lo haga un particular, cuando nadie mejor que un uniformado armado para hacerlo y así hay muchos casos de desconfianza absurda.

Me he puesto a pensar en ese fenómeno y he concluido que surge como consecuencia de la multiplicidad de funciones que se les ha dado en oficios que no le competen. Me explico: la policía no debe desempeñar funciones de tránsito en donde los perratean ofreciéndoles dadivas por no tener un SOAT, el pase o la tecno, ese oficio deben de desempeñarlo agentes especializados que dependan del respectivo alcalde, instruidos posiblemente con el dinero que se utiliza en contratar policías pues este alcanza para dotarlos, instruirlos y comprarles motos a cada uno: la policía no debe estar decomisando botellitas de gasolina o camiones también, chanclas, cigarrillos, telas, arroz, manteca, azúcar, eso debe hacerlo la DIAN a través de un cuerpo especializado, como tampoco brindar vigilancia en bancos, que ellos creen sus propios mecanismos de seguridad que para eso ganan bastante plata, qué protección a ricos, potentados y altos funcionarios públicos. El día que eso suceda veremos una policía fortalecida y prestando sus servicios eficientemente, recuperando la estimación del pueblo colombiano y persiguiendo la delincuencia para acabar con el hampa y el latrocinio que nos tienen acoquinaos, indefensos y acorralados, que el Estado busque otros medios que no sea la policía y a ésta la dejen para preservar el orden y hacer cumplir la ley tal como lo manda la constitución nacional.

El Congreso debería de prohibir que la policía contrate con nadie y ella se dedique a ejercer, repito, lo que la constitución y las leyes le asignan y así recuperará la buena fama y se quitará ese estigma de que la policía es enemiga de los pobre, que son los que casi siempre andan escasos de SOAT, tecno, pases y llantas nuevas.

Bueno, pasó Navidad y nos la gozamos, nos la bebimos, bailamos, comimos y todo fue tranquilidad y alegría, ojalá que el 31 y el 1 sea igual, eso son mis deseos y anhelos para que se diviertan y otra vez beban, bailen, coman hasta que les zumbe el mango. Feliz Año Nuevo y fuerte abrazo para todos.