Modelo productivo del campo

Al pequeño productor en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez, se le dio la debida importancia aunque no lo crean sus críticos, pero ahí están las memorias de todo lo realizado, en especial con un gran ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, como lo fue Carlos Gustavo Cano, solo para mencionar el Metaplan que todavía se encuentra vigente, pero sin aplicabilidad.

Luego el pequeño productor se les ignoró por completo, a través del DRE con un presupuesto de $580 mil millones, el expresidente Santos buscó que hubiera equidad en el campo colombiano y con el lanzamiento de un millón de campesinos con asistencia técnica gratuita, las economías campesinas pudieran mejorar y encontrar modelos agrícolas- pecuarios- agroindustriales que hubieran sido eficientes en el uso de la energía y de los recursos disponibles, económicamente viables, socialmente aceptados y técnicamente apropiados que no degraden el medio ambiente, pero no se logró.

En La Guajira se perdieron $5.300 millones debido a la ingobernabilidad en que se ha sumido el departamento, ya que el gobernador cachaco que le fue dado el encargo no quiso firmar los convenios entre el departamento y MinAgricultura, convenios que se originaron por las convocatorias públicas que la gobernación de La Guajira captó en franca lid liderada por la Secretaría de Desarrollo así: $2.600 millones en asistencia técnica de los $580 mil millones del presupuesto nacional que beneficiaba a los municipios y $2.700 millones para la construcción de 6 minidistritos de riego: dos para Riohacha, dos para Dibulla y dos para Maicao. Esto es parte de la memoria histórica del fracaso del Gobierno nacional con el agro.

Se demanda, entonces, aportar a la formulación de un modelo de desarrollo productivo, en el marco de la competitividad, sostenibilidad, autosuficiencia y seguridad alimentaria. Lo anterior como reconocimiento de que la problemática de la producción ha evolucionado de una dimensión únicamente técnico – económico, a una dimensión social, cultural y ambiental, que infortunadamente la formación universitaria le cuesta apropiar e integrar.

Igualmente, surgen nuevas demandas de la población, relacionadas con los recursos que existen en el medio rural. Esta diversificación de actividades productivas en el sector rural, puede repercutir directamente en muchos otros sectores de la economía, y lograr representar nuevas oportunidades de desarrollo de las comunidades rurales.

En la búsqueda de salida a la crisis y su secuela de mano de obra cesante, resaltando la importancia del mercado interno el exministro Abdón Espinosa plantea: “Frente al problema del desempleo, especialmente cuando ha sido inducido desde el poder público, surge la fórmula socorrida de subsidiarlo, sin reparar en su costo fiscal. Más lógico parece agotar primero el recurso de poner a trabajar a la masa desocupada y darle la satisfacción de ganarse el pan con el sudor de la frente. Toca a los compatriotas reivindicar el derecho y el deber de alimentarse por sí mismos”.

Esta aparente eficaz receta, reportaría altos beneficios sociales en el campo, si paralelamente el estado se comprometiera con una eficaz política de restitución de tierras, protección de la vida y del derecho internacional humanitario como mínimas garantías para la producción e impedir la migración y los desplazamientos forzados. No cabe ignorar hasta donde la sustitución de la producción y el trabajo campesino han contribuido al auge de los cultivos alucinógenos.

Por último, para complementar de manera breve se podrían enumerar lo que para otros son, igualmente causa de la crisis, veamos: conflicto entre lo rural y urbano, asistencialismo y rentismo, la evolución del trabajo, cada día la participación del sector primario en el conjunto de la economía es más pequeña; desbordamiento de las formas de violencia, corrupción y desintegración territorial y social; la baja cobertura y calidad del sistema educativo, entre otras.