Mompós: “La valerosa”

“Ser libres o morir” fue el fiero lema que acompañó a los momposinos en su gesta independentista ante el Virreinato de Nueva Granada, desafiando el poder español asentado en Cartagena. Fue el 6 de agosto de 1810 la fecha en la cuál Mompós declaró su independencia absoluta de España, convirtiéndose en el primer pueblo de la Nueva Granada en oponerse al dominio español.

Es muy cuestionado por historiadores, el hecho de tener el 20 de julio de 1810 como fecha de la independencia de Colombia, cuando aún en años posteriores existían ciudades que le rendían devoción y fidelidad a la corona española, en especial al Rey Fernando “el Deseado”. Nuestra independencia fue el producto de un periodo de batallas y luchas que se extendieron hasta 1819, año en que se libró la batalla de Boyacá, el enfrentamiento más decisivo en la carrera libertadora.

A pesar de lo anterior, no es de buen agüero desafiar la historia que ya está escrita. Volvamos a Mompós “tierra de Dios”, un apelativo que sin duda hace juego con la belleza de las calles de su centro histórico y cultural, ya catalogado como Patrimonio Nacional en 1959 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.

Caminar por la albarrada y apreciar el nivel de conservación de toda su arquitectura histórica, convierte a esta hermosa ciudad en una joya colonial que se conserva más linda y pulcra que el mismo centro histórico de Cartagena. Además, Mompós alberga en su aire y su cálido ambiente un misticismo y magia propia del caribe colombiano, muy cercano al imaginario Macondo de Gabo.

Por este pueblo bolivarense transitaron grandes figuras como el botánico gaditano José Celestino Mutis y el geógrafo alemán Alexander Von Humboldt. Así mismo Simón Bolívar, quien estuvo en varias ocasiones en territorio momposino, exclamó “Si a Caracas debo la vida, a Mompós debo la gloria”, en agradecimiento al apoyo recibido cuando emprendió la “campaña admirable”.

Ni hablar del cementerio de Mompós, un lugar desde donde se pueden apreciar hermosos atardeceres y que en línea con su historia heroica, se le rinde homenaje a tumbas como la de Hermógenes Maza militar colombiano a quien apodaron “el ángel exterminador” por su capacidad de matar españoles y a Candelario Obeso, poeta y novelista momposino de raza negra, quien en 1877 publicó su más importante obra “Cantos populares de mi tierra”, en la que retrató poemas en su autóctono dialecto de hombre rivereño del Magdalena.

De Mompós, la rebeldía se percibe en su ambiente, caminar por sus calles es confirmar que en una coherencia casi sanguínea o genética, no se les venera a los conquistadores, sino a sus héroes libertadores, los Gutierrez de Piñeres, los Ribón, los Serrano entre otros luchadores anónimos que hacen de esta tierra una ciudad valerosa.

Mientras en Cali, Bogotá, Barranquilla y otras ciudades del territorio colombiano, se vandalizan y destruyen estatuas que hacen homenaje a conquistadores españoles como Sebastián de Belalcázar, Jiménez de Quesada, Cristóbal Colón, entre otros, en Mompós lo que existe es una celebración y admiración a los personajes que se les atribuye la proeza libertadora de su tierra.