Muchos festivales vallenatos dependen del alcalde de turno

Faltan unos pocos días para saber quiénes serán las personas que regirán los destinos de nuestros entes territoriales durante los próximos 4 años, y de esas nuevas autoridades dependerá en buena parte la realización e inversión que se destine en los municipios para el apoyo de eventos culturales, entre ellos, los festivales vallenatos que se realizan a lo largo y ancho del país.

En algunos municipios, esos festivales no corren riesgo alguno, en razón a que se han institucionalizado y posicionado tanto, que le queda muy difícil a un alcalde negarse a su financiación, pero en cambio en otros, sus organizadores deben estar haciendo fuerza y cruzando los dedos para que gane el candidato de sus afectos, o de lo contrario, la realización del festival se encontraría en eminente riesgo.

Más del 90% de los festivales vallenatos dependen económicamente de los presupuestos municipales, y de la voluntad política de los alcaldes de turno. Se conocen casos en los cuales quien es elegido alcalde le da cristiana sepultura a un festival, o le quita el oxígeno económico, simplemente porque sus organizadores no lo apoyaron en su aspiración, o pertenecen al grupo político contrario.

Esta es la razón por la cual llevo varios años insistiendo en esta columna en que se hace necesario despolitizar e independizar los festivales vallenatos de las administraciones municipales, y que dejen de vivir exclusivamente del erario, que busquen otras fuentes de financiación para que no les ocurra lo que ya ha pasado en varios municipios. El Festival de la Leyenda Vallenata es tal vez el único del país que no depende de la voluntad política del alcalde de Valledupar. Sin embargo, hay muchos que piensan que lo mejor que le puede pasar al máximo certamen de acordeón es que sean las autoridades gubernamentales quienes asuman las riendas de su realización, con lo que estoy en total desacuerdo.

El próximo 27 de octubre se sabrá cuáles festivales quedan amenazados, y también dónde nacerán nuevos eventos vallenatos de la mano de autoridades locales que no le niegan los recursos a la cultura. Lo que si dejo claro es que tampoco estoy de acuerdo en que se despilfarren los dineros públicos, contratando infinidad de artistas costosísimos para presentarlos en las plazas públicas de municipios tan pobres que sus necesidades básicas insatisfechas son todas.

Los alcaldes municipales deben tener un compromiso con la cultura, y en especial, con las tradiciones y preservación de los patrimonios inmateriales de la humanidad, como lo es el vallenato, por eso invito a los triunfadores de las próximas justas electorales a que dejen la mezquindad y las revanchas politiqueras y no sigan acabando con los festivales vallenatos.