Mujer y liderazgo

La mujer ha sido siempre artífice de la historia, ha luchado por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre, lo que no se le ha dado, pues la igualdad real sigue siendo una utopía y continúan siendo las que menos cobran, las que padecen mayor precariedad laboral, tienen menos presencia en la cosa pública y más violencia siguen sufriendo, por lo que no pueden cejar en su propósito de demostrar que si ellas paran, mal y peor funcionará la sociedad entera, lo que hará los problemas más visibles, por lo que se requiere una mejora significativa de la vida de las mujeres todas del mundo. 

No podemos olvidar que entraña la mujer natural liderazgo, emoción, intuición e inspiración; además de sobresalir hoy más que nunca en valores tales como la perspectiva y la resiliencia, que por fin ahora se les conceden más importancia en el camino al éxito de que se han trazado y cada vez se incrementa en mayor como en mejor forma y manera. La mujer es, además de lo referido, honestidad, propósito, enmienda, perspectiva, pasión, creatividad, integridad, entrega, cercanía, empatía, compromiso y determinación, componentes ideales entre otros muchos que posee, les son propios y convocan a que hoy día y para bien, más mujeres lideren e inspiren a todos en perspectiva y consolidación de mejores horizontes. 

A la mujer hoy debe considerársele más allá de los simples homenajes, saludos y tibios reconocimientos, cuando en realidad y verdad se debe hacer con ellas un sólido compromiso para que sigan potenciándose en muchas más mujeres esas grandiosas cualidades y esos múltiples valores que les son consustanciales. Necesitamos del liderazgo femenino, mujeres líderes que nos ayuden a superar los obstáculos todos y los nuevos desafíos que nunca dejan de surgir. 

Para que ayuden a encontrar soluciones en medio de las crisis y las tormentas. Se trata de reafirmar y reconocer su valor, su inteligencia, su transparencia. Su ánimo en todos los tiempos, especialmente en estos momentos de crisis donde el desánimo prevalece y debe demostrarse la fuerza que pueden llegar a tener con su asertiva y activa participación, siempre responsable y cuidadosa al momento de expresarse, lo cual sumará sin duda repercusiones positivas del hoy al porvenir. 

Brinda la mujer, y ello es además de fama e historia, la seriedad necesaria a aquellos acontecimientos de crisis, al tiempo que procuran estar preparadas para cualquier situación o eventualidad. Como lideresas saben actuar con precaución y cautela, así como adelantarse a tomar medidas si es preciso. Los liderazgos femeninos han trascendido e inspirado a futuras generaciones y ello debe ser tenidos en cuenta. 

Tenemos que darnos a la tarea de apoyar y velar porque se aumente la participación de la mujer en todas las actividades; siendo compromiso en tanto, aupar porque se siga fomentando el desarrollo de carrera de las mujeres, impulsando la diversidad y apuntalando porque cada día y cada vez más asuman cargos de liderazgo. La invitación es a seguir afirmando el liderazgo femenino, ya que es justamente esta diversidad la que ayuda a crear ambientes más colaborativos e inclusivos.