Mujeres: madres sabias y virtuosas

Pétalos de dulzura diamantina cristalina; manantiales fervorosos de bellos ojos. Estos ramilletes escritos para ti, canciones de poemas, llenos de amor agradeciendo a las mujeres madres; maestras, amigas, protectoras y sabias jardineras de virtudes excepcionales; nutrientes para una abundante germinación en prósperas cosechas de ternuras en los hogares de cada uno en familias.

Me pregunto: ¿Qué es una madre, una mujer? Juntemos los perfumes de las flores, el arrullo de las olas, la firmeza de las montañas, la ternura de los ríos, las frescuras de los valles, las miradas de las estrellas y los besos de los hijos y guardado por Dios. “Todo eso es la madre de nuestra creación, la sabiduría más virtuosa de nuestra felicidad en ellas mujeres” convertidas en madres de la solidaridad.

Ellas, suaves como el murmullo de una fuente, grata como el perfume de las flores, melodiosas como el canto de las aves en el bosque, grande como la inmensidad de los abismos, así es el amor de madre; hoy hay que hablar de las mujeres, dialogar en familias completas e incompletas, pero donde hay o hubo una madre, existe una gran familia de mujeres maravillosas, pero esa criaturas divinas que están vivas en el mundo les digo felicitaciones mujeres divinas, madres educadoras, soñadoras y virtuosas. Mujer madre, es aquel ser que se puede dulcificar, con nuestros dolores y angustias, Dios nos las dio para colocar en nuestros corazones una gota de miel en medio del cañaduzal de la vida esas grandes mujeres son las madres bondadosas del manantial de la sociedad.

Ancora de esperanza y ternura; ellas nos salvan y nos guían con la dulzura de sus palabras tan tiernas, delicadas y bondadosas como puñados de vivencias espirituales, semblanzas de nuestros hogares. Don precioso que nos dio la creación divina a nuestro ser tan bellos para ayudarnos a transitar por los caminos dolorosos de este mundo conflictivo y superar los fracasos cotidianos en oportunidad de éxitos en el camino de la felicidad. La mujer madre tesoros diamantinos de nuestros destinos.

Reina del hogar, ella es virtud, caridad, parte tierna del alma, notas melancólicas que le damos en los tortuosos senderos de la vida en su arte de vivir y morir por nosotros haciendo de la vida un vivero de amor virtuosos. Las mujeres y madres saben perdonar, dialogar, sin el peso de rutina son felices. Estrellas luminarias que nos guían a la eternidad por el camino del bien con sus méritos que nos animan sus dulces lágrimas, socorrernos en las desgracias que nos pueden suceder; volvamos nuestros ojos a ellas, como ángeles tutelares de la felicidad, que nos inspira pensar bien. Imploremos una oración por las madres-mujeres en este hermoso hogar iluminado por el señor los meses de marzo y mayo de cada año. Sabias, complacientes y divinas madres virtuosas mujeres cada instante.