Multiplicando el mínimo capital

Dos debates económicos son el portafolio noticioso durante el mes de diciembre, lo cual considero de gran relevancia para la economía colombiana y el futuro social de nuestro país, primero la reforma tributaria y el aumento del salario mínimo. Por un lado, el Gobierno y el Congreso han iniciado las discusiones para armar la ponencia del debate del proyecto de ley, que reemplazaría la Ley de Financiamiento, caída por vicios de trámite en la Corte Constitucional. Segundo el Gobierno tendrá la titánica tarea de recibir las primeras propuestas para el ajuste del salario mínimo del 2020, que la semana pasada comenzó discusiones.

Las centrales obreras y los empresarios revelaron su propuesta para el salario mínimo, mientras los representantes de los trabajadores piden un aumento del 8,11%, con lo que se alcanzaría la barrera del millón de pesos. Así las cosas, si se adoptara la propuesta de las centrales el salario pasaría de $925.148 a $1‘000.000 (incluyendo el subsidio de transporte), lo que representaría un incremento de $75.000. En el caso en que se aceptara la propuesta del 4,5% de los empresarios, el salario pasaría de $925.148 a $966.780, un incremento de $41.632.

Aunque se pronosticaba que la diferencia entre las dos propuestas sería mayor, de todas maneras aún está muy lejos la posibilidad de llegar a un aumento concertado, y aunque aún queda tiempo para seguir negociando, es probable que en última instancia el Gobierno decida fijar el aumento por decreto. El salario mínimo es toda una variable del cual se desprenden muchas otras cosas, entre las cuales hago mención; seguro del desempleo, la pensión mínima, el Soat, multas de tránsito, cuotas moderada de la EPS, subsidios de vivienda, servicios de patios y grúas, cuotas de competencia de los jueces, algunos servicios de notaria, multa por violar la ley de Habeas Data.

Los empresarios argumentan en la mesa de concertación, que es más necesario para el país subir ingresos o generar más empleo, las centrales obreras nos dicen, el trabajador pone su fuerza de trabajo, por la cual recibe una remuneración que le permita obtener bienes y servicios que le generen bienestar; mientras que las empresas ponen insumos, maquinaria, entre otros y a cambio reciben rentabilidad. No precisamente debemos ser economistas para hacer un análisis de los gastos de una familia de clase media en nuestro departamento: arriendo 500.000 pesos, mercado mínimo para sobrevivir 650.000, servicios públicos 550.000, pensión del colegio 300.000. En total esta cuenta suma $2’000.000 excluyendo por completo actividades culturales, comidas en restaurantes, ocio, otros bienes y servicios, matrícula, universidad, entre otros.

Pero según el director del Dane, Juan Daniel Oviedo, en medio de una entrevista señaló que una persona es de clase media siempre y cuando gane más de $900.000 mensuales e incluso menos.

Incrementar los salarios es incentivar el consumo de los hogares y dinamizar la demanda de la economía. Además, considero que un aumento justo fomenta la legalidad. Finalmente, cabe recordar que uno de los objetivos del presidente Iván Duque en el Plan Nacional de Desarrollo es sacar a 1,3 millones de personas de la pobreza en el capítulo de inversión con equidad, para lo que se va a destinar el 47 % del total de 1.100 billones de pesos en estos cuatro años.

Definitivamente los colombianos nos volvemos expertos en multiplicar y la misericordia de Dios nos acompaña en todo momento, exalto el papel determinante de la mujer quien hace malabares y al final de mes hasta puede haber un superávit.