Necesitamos hablar el idioma del desarrollo

En el año de 1798 Napoleón Bonaparte emprendió lo que fue conocido como ‘La campaña de Egipto’; el 15 de julio de 1799, el soldado Pierre – Francois Bouchard en la localidad que ellos conocían con el nombre de Rosetta, halló una piedra color oscuro con una cantidad de manuscritos de diferentes escrituras, que fue llamada la piedra de Rosetta. Hasta ese momento existían muchos manuscritos Egipcios, pero el mundo occidental no lo entendía; hasta que en el año de 1822 el profesor francés Jean – Francois Champollion pudo descifrar dichos jeroglíficos; tenían tres clases de escrituras; jeroglíficos egipcios, escritura demótica y un griego antiguo, de ella renacieron unas lenguas antiguas que nadie entendía dando a conocer un mundo que se desconocía.

Nuestra clase política guajira habla mucho de desarrollo, de progreso, de calidad en la educación, de la salud; pero cada día las cosas están peor y sus palabras en el resto del país la entienden de otra forma y diría a lo inverso. Pero escuchándonos se entiende el desarrollo y la forma cómo interpretamos la política y gobernamos; entendemos el progreso como la superación individual y al Estado como una buena fuente, ese es el lenguaje que usamos, el que significa para nosotros bienestar, desarrollo; una mentalidad individualista donde interpretamos el desarrollo en una sociedad como el crecimiento económico personal y no colectivo; creemos que el estar bien económicamente yo, nuestra sociedad está bien, nuestro municipio está bien. No nos interesa el dolor ajeno, después de que yo esté bien, allá los demás, ¿eso es desarrollo o subdesarrollo mental? ¿Así es como se construye desarrollo? Uno en el poder bien y el resto por fuera mal.

Es hora que aparezca la piedra Rosetta nuestra donde esté escrito el lenguaje que dice: «el desarrollo, el progreso, el bienestar colectivo es el gran generador del bienestar, del desarrollo, del progreso individual», donde hay fuentes, hay aguas para todos y seguramente no existirán sedientos.
Necesitamos que hablemos un nuevo lenguaje, un nuevo idioma que cambie nuestro vocabulario,  nuestro pensamiento, nuestra mentalidad; de cuál es el desarrollo que debe existir en nuestras ciudades intermedias en vez de nuestros pueblos; que hablemos de propuestas para el desarrollo y el progreso, de temas de ciudad, de plataforma de unidad, de agenda común institucional; necesitamos encontrar nuestra piedra Rosetta del desarrollo para que
hablemos y entendamos su lenguaje.

Los valores o principios, el lenguaje o el entendimiento dependen de la sociedad,  el hogar, escuela o del maestro donde te forma. Tenemos que dejar atrás lo que nos atrapa en el pasado y no nos deja evolucionar y atraer pensamientos nuevos de cambio en la construcción de una nueva Guajira Siglo XXI. Cómo es posible que estemos en este siglo y no tengamos verdaderos acueductos funcionando las 24 horas, si en Roma en los tiempos de Jesucristo, hace dos mil años ya era famosa por su acueducto.

Hagamos de nuestra mente una piedra Rosetta, donde entendamos cuál es el lenguaje del subdesarrollo y cuál es el del desarrollo, para que cambiemos nuestra forma de pensar, al elegir, al aspirar, al convivir y construir sociedad; que entendamos que es nuestro deber elegir a los que estén mejor capacitados en conocimientos, con visión como propuesta o proyectos de ciudad, experiencias y buenos valores y principios basados en la honestidad, la responsabilidad, la humildad.

Es importante que se creen grupos con pensamientos libres y mentes abiertas, que se manifiesten en tertulias para que la luz del conocimiento lo ilumine todo, así como el grupo ‘Nosotros Decidimos’, que es la primera consciencia colectiva de la Democracia Participativa, que se convierte en la primera semilla de un gran árbol que dará muchos frutos y millones de semillas más, una lumbrera sobre el almud que nos ayude a despertar del oscuro presente, eso es lo que me mantiene con la esperanza con el lanzamiento de mi obra ‘La Agenda Nilva’, que muestre un camino hacia nuestro desarrollo y progreso de La Guajira Siglo XXI.