‘Ñeñe’ Hernández más famoso muerto que vivo

El Ñeñe Hernández (q.e.p.d.) no descansa en paz por causa de alboroto político en campaña del presidente Iván Duque, que han salido a flote de una serie de hechos después de su muerte, que tuvo lugar en Uberaba, Brasil, territorio ganadero, atribuida a homicidio en concurso con hurto (robo) de un reloj Rolex de oro de mucho valor. Particularmente no conocí al ‘Ñeñe’ ni tampoco sabía que era el segundo esposo de nuestra reina de belleza, María Mónica Urbina. Al igual que el suscrito, le ha ocurrido con muchísimas personas de La Guajira de donde origina la familia Hernández Aponte, Papayal y El Molino, pero radicados en el Cesar. Donde sí era bastante conocido en el gremio ganadero de la Costa Atlántica y círculo político en Valledupar, aficionado a los negocios de ganadería y ferias ganaderas.

Antes de que el ‘Ñeñe’ fuera asesinado, contra él existían procesos penales estancados y dormidos que no atormentaban. Gozaba de plena movilidad en el territorio nacional e internacional, sin acoso por investigaciones penales. Después de su muerte el 17 del mes de mayo de 2019, comenzaron a brotar rosarios de prontuarios entre los cuales destacaron el narcotráfico y homicidio en Barranquilla. También lo tildaron de testaferro de Marcos Figueroa y muchas cosas que especulan, sin que el difunto ‘Ñeñe’, pueda defenderse de sus ataques post mortum. Seguidamente aparentando demostración de eficiencia, la Fiscalía ordenó la confiscación y extinción de dominios de todos los bienes y propiedades de José Guillermo Hernández Aponte, expidiendo las medidas cautelares de embargos que no lo hicieron en vida.

Se informó por medios de comunicaciones, que el patrimonio global del ‘Ñeñe’ Hernández podría superar los dos billones, comprendido en suma de activos, ganaderías, títulos valores y efectivos financieros, con ese monto sería el más rico de Valledupar y se colocaría entre los 20 más ricos de la Costa Atlántica. El monto lo arrojarán los avalúos de bienes, muebles e inmuebles. Acumular tanta riqueza a bajo perfil es un fenómeno. Al ‘Neñe’ quienes los conocieron y trataron, lo describen como personaje, fanfarrero, jactancioso y ostentoso, que no fue mencionado en saludo de canciones vallenatas, no era tan notario en popularidad, pero buen colaborador, cooperador y aportante en campañas política, que en vida no exaltó en fama, que han caracterizado a otros ricos. Las relaciones oscuras que dicen supuestamente tuvo, tampoco florecieron con espinas en su contra hasta después de la muerte, transformando de la gloria al infierno.

El audio de comunicaciones en el que Ñeñe Hernández, trasmite preocupación en la segunda vuelta de las pasadas elecciones presidenciales, para fortalecer el resultado electoral en La Guajira. La estrategia era romper el record que llevaba electoralmente la izquierda en el Departamento, de ganar siempre en las presidenciales, reseñada en las dos elecciones de Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos. De la misma forma, para superar el resultado negativo de la primera vuelta en el territorio peninsular, forzaron inyectarles recursos económicos para negociar votos por debajo de la mesa en Maicao, Uribia, Manaure y Riohacha; en la segunda vuelta, porque en la primera Duque estuvo por debajo de Petro.

Con el audio han proliferado una cantidad de fotos del Ñeñe con el presidente Duque, con el expresidente Álvaro Uribe en la posesión del presidente el 7 de agosto y hasta en exhibición de los avisos publicitarios, apoyando la campaña de Duque, las cuales han levantado ampolla entre los salpicados y/o pringados, negando algunos conocerlo o de haberle recibido aportes, sin diferenciar los de dineros, especies o trabajo.

Los seguidores y fanáticos, aportan recursos que no se contabilizan ni pasan por directores, gerentes, ni tesoreros pero que tampoco la rechazan por conveniencia y utilidad del candidato, que agradece verbalmente el generoso aporte que cuando se descubren, la ignoran, lavándose las manos, en alusión del que tira la piedra y esconde la mano. Como los muertos no ven, oyen, ni hablan, los implicados buscan defenderse invalidando, esquivando responsabilidad y atribuyendo montajes.