No a las armas

En nuestra primera Gobernación del Atlántico impulsamos el programa de “No a las armas” que fue criticado. Lo adoptamos después de estudiar estadísticas de asesinatos usando armas. Casi todos los asesinatos ocurrían en fines de semana largos, a altas horas de la noche y en reuniones de familiares y amigos. Un altercado trivial, o una escena de celos, llegaban al desenlace fatal por la presencia de alcohol, droga y un arma. Concluimos que si se quitaban las armas en esas reuniones disminuiríamos las muertes.

En Estados Unidos, Biden ha anunciado una nueva Política de Gobierno que limita las armas, porque tiroteos, masacres y matanzas se han convertido en una vergüenza internacional. Deben controlar la proliferación y uso indiscriminado de armas sofisticadas y de armas fantasmas, que no tienen ninguna restricción, y se han utilizado en 45 masacres, solo en abril, y ya acumulan 147 en 2021. Inexplicablemente los particulares usan armas de asalto muy avanzadas, porque ninguna norma las prohíbe. Su venta en Estados Unidos es abierta y libre. Hoy sufren las consecuencias de tener una conciencia colectiva permisiva con las armas. Disparos incontrolados matan casi 100 norteamericanos cada día. Tienen una gran tarea por delante. Deben cambiarla legislación existente y reglamentar su compra libre, especialmente las semiautomáticas que se utilizan en las masacres masivas.

La pregunta es si controlar esta costumbre arraigada en el alma norteamericana tendrá respaldo en el Congreso. Se supone que los Demócratas apoyarán al presidente Biden, pero, existirá una oposición de los Republicanos. Desafortunadamente  no es  el presidente el que aprueba, es el Congreso. Deben controlar, por ejemplo, que una simple pistola con unos dispositivos especiales se transforme en un rifle de asalto y de repetición. Nada tiene control, las armas fantasmas no están registradas, y no se pueden rastrear.

El presidente Biden escogió al nuevo Jefe de la Oficina de control de armas, que debe trabajar con el Departamento de Justicia para que las armas no se puedan comprar sin preguntar nada, ni dejar registros de números seriales para su seguimiento.

Ciudades como Atlanta, Baltimore y San Diego han visto crecer las armas fantasmas con resultados fatales. Especialmente en comunidades afrodescendientes. Armas fantasmas fueron utilizadas en todas las masacres. En 2013 en el colegio de Santa Mónica – California,en 2017 en el norte de California, en 2019 un joven de 16 años mató a varios compañeros.

La poderosa “Asociación Nacional del Rifle”, ejerce una influencia muy grande a través del Partido Republicano y se opone a limitar el mundo de las armas. Pero, deben disminuir las masacres que ya tienen más muertes violentas que cualquier otra causa.

En 19 Estados y en Washington DC ya han tomado decisiones  para controlar las armas y debe ser la base de una legislación. Corresponde convencer a los Republicanos para que el Congreso apruebe que los servicios secretos puedan hacer inspecciones en los almacenes de venta de armas, que hoy no está permitido, y una digitalización de las armas para un mayor control.

Biden como Senador y Vicepresidente ha sido reiterativo en tratar el tema de seguridad y el control de armas  en Estados Unidos. Es hora de promover una nueva legislación y no esperar indefinidamente una decisión. El Gobierno Biden entiende el poder destructivo de las armas y por eso impulsa un nuevo enfoque, más pragmático, más humano. Este coincide totalmente con nuestra propuesta de No a las Armas en la Gobernación del Atlántico.