No denunciar lo ilícito, es tan grave como hacer lo malo

El gran problema de los pueblos guajiros es el desempleo, de allí se desprenden muchos males como el contrabando, la violencia, el atraco, la vagancia, los robos, etc.

Combatir el desempleo debe ser la bandera a enarbolar de todos nuestros alcaldes, y en muchos municipios vemos los contrario, son los contratos de carácter municipal los que propician el desplazamiento de la mano de obra autóctona por la foránea, a todo nivel, desde el contratista hasta el de oficios varios, con algunas excepciones en niveles de menor porcentaje, así que continuamos con la paradoja que siempre hemos vivido en La Guajira, que carecemos de agua, teniendo una represa con muchos litros inoficiosos en el ranchería; carecemos de regalías teniendo una de las minas de carbón más grande a cielo abierto en Latinoamérica; y carecemos de empleo u oficio estando en temporada electoral y en el raspe de la olla presupuestal en cada municipio.

A estas alturas donde solo faltan un poco más de siete meses para despedir a nuestros actuales mandatarios y al mismo tiempo, abrirle la puerta de recibimiento a los nuevos, vemos muchos frentes de trabajos abiertos, llámese pavimentación, cancha sintética o mantenimiento de estructura colegial, donde el gran porcentaje de trabajadores son foráneos, ya sean venezolanos porque cobran por debajo de la tarifa normal, o de otras regiones, no sé por qué, pero por algo será. O sea, que el objetivo que nos motivó a nosotros los votantes a sentar a los alcaldes en la silla del poder, no solo en algunos se traicionó, sino que en algunos tenemos el principal gestionador en desplazamiento de la mano de obra nuestra, incrementando el desempleo local, paradójico pero así es. La pregunta del millón y ¿dónde está el comité de veeduría ciudadana?, ¿por qué no se pronuncian denunciando las anomalías? En algunos municipios lo hacen a medias pero lo hacen, y otros son respetuosos de la urbanidad de Carreño, que dice: hablar con la boca llena es mala educación.

Sería bueno que estas veedurías hagan ya sus siestas y se metan en el verdadero papel veedor que tanto se necesita, sobre todo en aquellos programas cuya consecución se dio con el objeto principal de favorecer a la comunidad, presumo yo, principalmente a la comunidad sisbenizada o sin empleo. Hoy su ejecución se da con el único objeto de favorecer a los amigos, allegados y empleados de algunas alcaldías, tal como sucede con el programa de la prestación del servicio de transporte en bicicletas que en ciertos municipios se ha suspendido la prestación de servicios de esos vehículos a la comunidad, por alguna tramitología administrativa, pero no se ha suspendido la prestación de dicho servicio al personal amigo, allegado y empleado de esas alcaldías, que hasta boletas y chances se han visto vendiendo en ellas, y algunas las almacenan o guardan en casa de cada responsable, o sea que muchos no cumplen con la entrega diaria correspondiente, objeto para el cual no fue creado dicho programa y hasta el día de hoy, no hemos oído de estas veedurías nada al respecto.

Por tal razón, les recuerdo que omitir sus obligaciones de denunciar lo ilegal o inconveniente, es tan grave como hacer lo malo, y acarrea las mismas consecuencias vividas por el accionante, generadas en este caso por los organismos de control.