No entierres tus talentos

Por José Ceferino Nieves Orozco

A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad y se fue lejos.

Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos se fue, negoció con ellos y ganó otros cinco talentos.

De la misma manera, el que había recibido dos ganó también otros dos.

Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos; he aquí, he ganado otros cinco talentos”.

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”. Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; he aquí he ganado otros dos talentos”.

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.

Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo te conozco que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.

Y como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo”.

Su señor respondió y le dijo: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí?

Por lo tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, habría recibido lo que es mío con los intereses.

Por tanto, quitadle el talento y dadlo al que tiene diez talentos.

Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

Al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera”. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

No sé a ciencia cierta cuáles son los talentos que mi Dios te ha regalado, lo que sí puedo decirte es que no los entierres por miedo al qué dirán, miedo a hacer el ridículo, miedo a fracasar, miedo a que las cosas no te salgan como lo pensabas, miedo a contraer una obligación, miedo al matrimonio, miedo, miedo, miedo.  Quiero decirte, que todo lo que expreses con miedo, es falta de fe.   

En el reino animal existe una enseñanza entre el avestruz, el pato y la gallina.

El huevo del avestruz es más grande y nutritivo que el de la gallina, pero, ¿qué hace el avestruz cuando lo pone en el desierto?  Sencillamente, cava un hueco en la arena, lo tapa y hace absoluto silencio.

Con el pato sucede algo parecido, pone un huevo más grande y nutritivo que el de la gallina y más pequeño y menos nutritivo que el del avestruz.  ¿Qué hace? pues busca un rincón, pone el huevo y lo oculta bajo sus plumas y se queda callado.

Con la gallina, ocurre todo lo contrario, pone un huevo más pequeño, y menos nutritivo que el del avestruz y el pato, pero con la diferencia que la gallina lo cacarea, para que el dueño sepa que puso, sale a mercadear su producto.  Por consiguiente, el huevo de la gallina es el más vendido en el mundo.

Moraleja: ¿qué estás haciendo tú hoy con los talentos que Dios te regaló, con tus sueños y proyectos de vida? ¿Lo que hace la gallina?  O ¿Lo que hace el avestruz y el pato? Solo tú decides y sabes cuál será el resultado.

Conozco inclusive grandes hombres y mujeres talentosos que triunfaron en la recta final de sus días: la ‘Niña’ Emilia con ‘Coroncoro’, ‘Cundé Cundé’, ‘Currucuchú’, ‘Ay Mama’; Polo Montañez, ‘Un Montón de Estrellas’, ‘La Última Canción’, ‘Si se Enamora de Mí’; y Efraín de los Reyes Barliza, con el ‘Hombre de Mama’, ‘El Comelón’ y ‘Noticas’, para notar algunos.

Te doy un consejo: cuando pases por un cementerio, echa un vistazo y podrás notar que allí donde tú ves todas esas bóvedas blancas y frías, allí yacen los mejores planos de arquitectos con los cuales se iban a edificar las mejores viviendas y edificios. También podrás ver que allí están sepultados muchos libros, CD, canciones, poesías y melodías que necesitaron la férrea decisión y voluntad de no ser aplazados para su publicación; por físico miedo. También podrás ver allí los mejores planos de vías y aeropuertos que quedaron inconclusos por la procrastinación.

Además, podrás notar muchos sueños y proyectos de vida inconclusos de miles de jóvenes que no tuvieron el coraje, la valentía y la gallardía para vencer las vicisitudes que les deparó el destino, por acogerse a la ley del mínimo esfuerzo y estar aplazándolo todo.

¡El momento es ahora!  Sacúdete.

Porque el reino de los cielos será semejante a un hombre que al emprender un viaje largo, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad y se fue lejos.

Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos se fue, negoció con ellos y ganó otros cinco talentos.

De la misma manera, el que había recibido dos ganó también otros dos.

Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos; he aquí, he ganado otros cinco talentos”.

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”. Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; he aquí he ganado otros dos talentos”.

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.

Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo te conozco que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.

Y como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo”.

Su señor respondió y le dijo: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí?

Por lo tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, habría recibido lo que es mío con los intereses.

Por tanto, quitadle el talento y dadlo al que tiene diez talentos.

Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

Al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera”. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

No sé a ciencia cierta cuáles son los talentos que mi Dios te ha regalado, lo que sí puedo decirte es que no los entierres por miedo al qué dirán, miedo a hacer el ridículo, miedo a fracasar, miedo a que las cosas no te salgan como lo pensabas, miedo a contraer una obligación, miedo al matrimonio, miedo, miedo, miedo.  Quiero decirte, que todo lo que expreses con miedo, es falta de fe.   

En el reino animal existe una enseñanza entre el avestruz, el pato y la gallina.

El huevo del avestruz es más grande y nutritivo que el de la gallina, pero, ¿qué hace el avestruz cuando lo pone en el desierto?  Sencillamente, cava un hueco en la arena, lo tapa y hace absoluto silencio.

Con el pato sucede algo parecido, pone un huevo más grande y nutritivo que el de la gallina y más pequeño y menos nutritivo que el del avestruz.  ¿Qué hace? pues busca un rincón, pone el huevo y lo oculta bajo sus plumas y se queda callado.

Con la gallina, ocurre todo lo contrario, pone un huevo más pequeño, y menos nutritivo que el del avestruz y el pato, pero con la diferencia que la gallina lo cacarea, para que el dueño sepa que puso, sale a mercadear su producto.  Por consiguiente, el huevo de la gallina es el más vendido en el mundo.

Moraleja: ¿qué estás haciendo tú hoy con los talentos que Dios te regaló, con tus sueños y proyectos de vida? ¿Lo que hace la gallina?  O ¿Lo que hace el avestruz y el pato? Solo tú decides y sabes cuál será el resultado.

Conozco inclusive grandes hombres y mujeres talentosos que triunfaron en la recta final de sus días: la ‘Niña’ Emilia con ‘Coroncoro’, ‘Cundé Cundé’, ‘Currucuchú’, ‘Ay Mama’; Polo Montañez, ‘Un Montón de Estrellas’, ‘La Última Canción’, ‘Si se Enamora de Mí’; y Efraín de los Reyes Barliza, con el ‘Hombre de Mama’, ‘El Comelón’ y ‘Noticas’, para notar algunos.

Te doy un consejo: cuando pases por un cementerio, echa un vistazo y podrás notar que allí donde tú ves todas esas bóvedas blancas y frías, allí yacen los mejores planos de arquitectos con los cuales se iban a edificar las mejores viviendas y edificios. También podrás ver que allí están sepultados muchos libros, CD, canciones, poesías y melodías que necesitaron la férrea decisión y voluntad de no ser aplazados para su publicación; por físico miedo. También podrás ver allí los mejores planos de vías y aeropuertos que quedaron inconclusos por la procrastinación.

Además, podrás notar muchos sueños y proyectos de vida inconclusos de miles de jóvenes que no tuvieron el coraje, la valentía y la gallardía para vencer las vicisitudes que les deparó el destino, por acogerse a la ley del mínimo esfuerzo y estar aplazándolo todo.

¡El momento es ahora!  Sacúdete.