No es normal, no es cultural, no es tendencia

Por Estercilia Simanca Pushaina

Entonces, ¿cuántas mujeres wayuú protegieron a Luis Antonio González Jusayú, alias ‘El bebé’ o ‘Maracucho’ aquel wayuú hoy privado de la libertad por haber violado a un menor de 5 años en la comunidad indígena Poromana de Aremasaín? ¿Todas las de su clan o algunas estuvieron en desacuerdo? No solo ellas, yo creo que todas las que me leen, que hace poco tuvieron tiempo y semanas para indignarse porque dijeron que nos vendían, emergieron expertas en el tema del matrimonio wayuú, otras prestaron mantas y otras sin saber la simbología de lo que se pintaban en la cara montaron fotos rotuladas con el numeral inicial “No soy chinita y no estoy a la venta” lo cual parecía un movimiento emergente interesante, pero se esfumó como todo aquí en el territorio wayuú y como todo cuando es un wayuú la víctima y su victimario otro wayuú porque protegemos a los agresores, por eso solo murmuramos cuando viene el morboso que persigue niñas porque sus hijas son nuestras amigas y “ellas no tienen la culpa”.


El caso del menor de 5 años violado por un hombre de 18 años y que además tuvo que ser hospitalizado no ha generado indignación, solo aquella generada por la desazón de un corregidor que denunció el caso y acompaña a la familia de la víctima, ¿Cómo así que tuvieron que abandonar su casa y resguardarse en la casa de una familia respetable de Aremasaín? en otra casa, porque la de ellos no es “respetable”, es vulnerable, es pobre, quizás puede tratarse de un rancho donde puedan cometer todo tipo de fechorías contra ellos, como en efecto lo hicieron, pero “son indios y entre ellos se entienden” dirán los funcionarios en sus cómodos escritorios y que eventualmente necesitaron un certificado indígena, porque no lo son y les sirvió eventualmente para obtener un título profesional que los tiene sentados en una silla ergonómica eventualmente también y digo eventualmente porque mañana será otro funcionario y luego otro y otro que dirá lo mismo: “son indios y entre ellos se entienden”
La familia del menor de 5 años recibe amenazas por haber hecho lo que corresponde: denunciar a un violador y no me sorprendería que hasta “mandaran la palabra” tampoco que un palabrero accediera a llevar la palabra para cobrar la ofensa, porque si están amenazando a una madre por denunciar la violación de su hijo es porque se siente ofendido u ofendidos, a ustedes familia del agresor, les digo que este caso ya escapó de la jurisdicción wayuú afortunamente, en este tipo de delitos los derechos del menor están por encima de los usos y los costumbres, como dicen en las leyes ordinarias para sacarle el cuerpo a las responsabilidades que también tiene para con los menores y mujeres indígenas, con la pésima interpretación de que se debe llevar el caso por jurisdicción especial indígena, por usos y costumbres y archiven el caso porque se cerró debido al enfoque diferencial, en este caso las compensaciones que ustedes ofrezcan no van a restaurar nunca el daño que el miembro de su familia le hizo al menor, ¡nunca! Su familiar debe ir a donde van los violadores, a la Tramacúa de Valledupar.
Es hora que las autoridades tradicionales lleven estos casos a las instancias ordinarias, compensando actos atroces como estos están permitiendo que se normalice el delito, no es normal que un hombre de 18 años viole a un niño de 5, no es normal que un profesor wayuú abuse de sus alumnas wayuú de 8 años, no es normal que los padres sean maridos de sus hijas, o que protejamos agresores, o entregar a las niñas a sus abusadores apenas compensen, no es normal que paguen por las violaciones, por recibir dinero por una violación, no sigan normalizando las aberraciones. Como tampoco es normal que las instituciones encargadas de preservar el Estado Social de Derecho interpreten el enfoque diferencial con “Ellos son indios y los indios se arreglan con chivos, collares y Terios cariteros”.
Solicito públicamente, que los casos ocurridos en Poromana sean vigilados y que el Estado haga presencia en territorio wayuú, todas estas cosas ocurren porque no hay presencia estatal, porque han preferido rotularnos con “indios sin Dios y sin Ley” coadyuvo la solicitud del corregidor Luis Meza Insiarte, en la intervención desde el kilómetro 10 hasta el kilómetro 13, donde hay niñas violadas, él ha manifestado a los medios que ha reportado los casos desde el mismo momento que ha tenido conocimiento de los hechos y no hay reacción.
Reconozco que Luis Meza Insiarte, hizo lo que ningún colectivo de las distintas ONG que hay en el departamento ha hecho, lo que ningún secretario o secretaria de Asuntos Indígenas ha hecho, lo que ningún secretario de Gobierno ha hecho, los intereses de estos últimos se resumen a pozos profundos de agua salitrosas, molinos de vientos oxidados, consultas previas y cárceles que no han dado para construir culpando a los wayuú, la falta de autoridad y de presencia estatal es la columna vertebral de todo este caos.
También sé que hay retaliación, mientras escribía esta nota me informaron que los sacos de carbón vegetal que vende la abuela de la víctima fueron quemados, no fue un accidente, no fue una coincidencia y tampoco es normal, por eso el corregidor pide seguimiento a este caso para evitar ese tipo de retaliaciones, a mis amigos y amigas en Aremasain, les pido solidaridad con la familia de la víctima, inicien ustedes una campaña que diga “No aceptamos a los violadores” en cada casa, en cada poste, no dejen a esa madre con sus hijos sola. Si fuera mi vecina yo fuera su refugio y su protección.
Caritero: Que se dedica a la compra y venta de carros provenientes de Venezuela, en la zona de frontera.
Mandar la palabra: Cobrar una ofensa
Poromana: comunidad wayuú ubicada en el corregimiento de Aremasain, jurisdicción del municipio de Manaure, una comunidad hermosa, no dejen que pierda su dignidad y honor normalizando agresiones sexuales.
Terio: El Daihatsu Terios es un automóvil todoterreno producido por el fabricante japonés Daihatsu desde el año 1997, llegó a La Guajira por su frontera con Venezuela.
Tramacúa: Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, conocido popularmente como La Tramacúa.