Nuestros acordeoneros ¿relevados o solapados?

Por Abel Medina Sierra

Más que los festivales y los conciertos, las redes sociales y YouTube, se han convertido en el propicio escenario para que los melómanos del vallenato puedan apreciar las mejores condiciones de nuestros acordeoneros. Ya en columnas anteriores, hacía referencia a los retos virtuales entre acordeoneros como el que hizo Julián Mojica y el acordeonero dominicano Giovany Polanco, de cantantes como el que puso Dariana Griego y entre guitarristas como el que lanzó al ruedo virtual Óscar Cantillo.

En especial, quiero enaltecer, el canal en YouTube del autor Julio Oñate Martínez, un verdadero arqueólogo en eso de buscar lo más inédito y grandes proezas hechas por los acordeoneros. En este canal y en otros, podemos encontrar hechos concretos como los siguientes. Conciertos de acordeón vallenato que tienen como protagonista al acordeonero de Morroa, Sucre, Eris Puentes. No es un dato menor, es primera vez en la historia del acordeón diatónico en Colombia, que tenemos un concertista, es decir, un solista que descresta con ese instrumento que para muchos es “limitado”. Puentes, acordeonero profesional vallenato, no solo ofrece en sus conciertos nuestra música, sino porros y joyas de la música clásica como ‘Invierno’ de Vivaldi, la ‘Quinta sinfonía’ de Beethoven y el ‘Ave, María’ de Schubert.

También, Julio Oñate rescata del olvido, al sincelejano Filadelfo Fuentes, único caso conocido de acordeonero vallenato que toca con gran técnica la concertina. Es de aclarar, que las grabaciones anteriores de Gustavo Gutiérrez, Rafael Ricardo o José del Gordo, fueron con acordeón piano y no con concertina como muchos creen, por lo que lo de Fuentes es un hito para tener en cuenta. Sumo a este, al acordeonero de Sabanalarga, Roque Bermejo, que nos ha descrestado con sus videos interpretando vallenato con bandoneón.

Otro caso, el de Édison Molina, acordeonero cordobés residente en México. Hemos visto su despliegue por el teclado, técnica depurada y llegando a cromatismos no logrados por antecesores. Pero, si se trata de una cota más arriba, surge el nombre de Sara Arango, una adolescente de La Apartada, Córdoba, quien en sus videos hace malabares sin precedentes en el vallenato: voltea su acordeón para tocar la lira con la izquierda y los bajos con la derecha. Se lleva el acordeón a la espalda y lo ejecuta con igual soltura. La joven “genio” del acordeón, toca toda una canción solo con los bajos.

Como notamos, la gran mayoría de estos protagonistas son sabaneros, a ellos incluimos a Chane Meza, quien en sus grabaciones ha logrado unos cromatismos interesantes. Pero, no solo se trata de los sabaneros. Ya vimos el ejemplo de Julián Mojica que es boyacense, este rey vallenato, ha deslumbrado con sus videos recorriendo todo el teclado y aprovechando todos los tonos y semitonos que el acordeón diatónico ofrece. Henry Ortiz, otro boyacense que ha grabado vallenato, sabe ejecutar con maestría varios tipos de acordeón. Incluso, ha acompañado a grupos colombianos como Son Palenque a Europa, ejecutando nada menos que el acordeón cromático profesional.

Esto nos lleva a unas ineludibles e inquietantes preguntas: ¿Están perdiendo ventaja nuestros nuevos acordeoneros frente a los de otras regiones del país? ¿Están los nuestros más preocupados por el jamaqueo que por llevar la ejecución del acordeón a mayor altura? ¿Falta disciplina, estudio, explotación y experimentación sobre el acordeón en nuestros nuevos músicos? ¿Se está anquilosando las técnicas que crearon Luis Enrique, Alfredo Gutiérrez, Israel Romero, Juancho Rois y Emilianito? ¿O más bien será, que lo nuevo que pueden aportar está solapado porque los cantantes y productores no los dejan “fajarse”? ¿Es cierto lo que postula el musicólogo Héctor González, que la nueva ola no le ha aportado nada nuevo en la evolución del acordeón vallenato? ¿Nos está delimitando la visión doméstica y regionalista y nos falta universalidad en las técnicas y tipos de acordeones?

Pareciera que por estar pegados y “vendiendo” conciertos y discos, nuestros músicos creen que le están aportando mucho a la evolución del discurso musical del acordeón vallenato. Hay gente no tan preocupada por el comercio y la fama, pero sí por llevar el arte de tocar el acordeón vallenato a un nivel más allá del que llegaron los precursores y no están precisamente en Valledupar y La Guajira.