Oñate y Rosendo… merecido

“En un pueblito cerquita al valle nació un muchacho con una estrella con el prodigio de una voz muy bella lo que lo ha hecho ser importante, el aspiraba ser cantante por todas partes parrandeaba yo me refiero es a un hombre grande y su garganta afortunada, al jilguero identifico porque su cantar se oye, solamente a mi hermanito yo lo comparo con Jorge”.

El aparte transcrito corresponde a la canción ‘El Jilguero’, un cálido homenaje cantado que en 1988 le hizo ‘Emilianito’ Zuleta a Jorge Oñate con motivo de la celebración de sus 20 años de vida artística, hemos recordado esa canción que dio el titulo aquella vez al LP que el homenajeado grabo con ‘Alvarito’ López y ‘Migue’ su padre como invitado.

En esta columna en el mes de abril de 2017 manifestamos que El Festival de La Leyenda Vallenata se encontraba en mora de realizarle el gran homenaje que Jorge Oñate se merece y que no ha recibido, hoy con satisfacción registramos la buena nueva que durante ese certamen en su edición que se realizará en el año 2020 se les brindará al ‘Jilguero de América’ y a Rosendo Romero “Un reconocimiento” –que no es lo mismo que homenaje- como artífices que han sido de la preservación y salvaguarda de la música más bella de Colombia.

Así como hemos expresado nuestras reservas por algunas decisiones de la Fundación, bien intencionadas pero con discutibles resultados, esta vez aplaudimos su decisión porque constituye un acto de justicia con esos dos caballeros que haciendo lo que saben han aportado a la alegría y la cultura de este país lo suficiente para hacerse acreedores de la admiración de sus conciudadanos.

Se han cumplido 51 años desde que en 1968 Jorge Oñate dio sus primeros pininos en los estudios de grabación, inicialmente con Emilio Oviedo y los Guatapuri un LP de 12 canciones, todas de la autoría de Alonso Fernández Oñate, fue aquella la primera piedra para soportar el espiral sin fin que ha construido con su chorro de voz y su abnegación en lo cual han sido vitales el aporte que recibió de ‘Los Hermanos López’ (9 LP), ‘Colacho’ Mendoza (5 LP), ‘Emilianito’ Zuleta (1), ‘Chiche’ Martínez (3) ‘Juancho’ Rois (6) y ‘Alvarito’ López (11) fundamentalmente, con ellos en primera línea consolidó el sello de calidad de su producto digno de mostrar, y posteriormente, ya maduro y realizado tuvo el acierto de unir la experiencia con los nuevos bríos de ‘El Cocha’, Julián Rojas, Cristian Camilo y Fernando Rangel para regalarnos a todos una obra que ya es patrimonio inmaterial de todos y orgullo de su sombra tutelar Nancy ‘La patrona’, sus muchachos y de toda la Vallenatia para usar un término campechano de mi pariente el profesor Abel Medina .

Tiene el mérito Oñate de ser titular de un jugoso catalogo que lo hace inmortal, sino que además tiene buena espalda para sus compañeros de formula desde 1972 cuando tocando la guacharaca acompañó a Miguel López a conquistar la corona de Rey Vallenato, después, recién separados musicalmente lo logró el Chiche, después, Alvarito López, Cristian Camilo y Fernando Rangel, son razones que justifican ese reconocimiento. El caso de ‘El poeta de Villanueva’ también es indiscutible, no he escuchado la primera voz en desacuerdo con el reconocimiento de su obra exquisita e imperecedera, ha tenido el mérito de mantenerse, de ser autor de muchas canciones que por su calidad poética y narrativa tuvieron y siguen teniendo vocación de permanencia en el gusto de los melómanos, su grandeza como compositor no le ha hecho perder la humildad como ser humano orgulloso de su cuna.

Una vez más, los guajiros que hacen cosas buenas en este mundo donde hay tanta gente mala siguen recibiendo homenajes, reconocimiento y respeto fuera de su tierra, duele acostumbrarse a la inversión de valores observando impotentes como los súbitos enriquecidos son proclamados héroes por “haber aprovechado la oportunidad” mientras los poetas, los intelectuales, nuestras mujeres escritoras y luchadoras sociales siguen dándole la razón a Jesús el hijo de Dios, cuando en la Sinagoga en su pueblo dijo: “Esta visto y comprobado que ningún profeta es bien visto en su propia tierra”, ese es el caso del epónimo hijo de Villanueva, en su departamento que yo recuerde, el único homenaje se lo hicieron sus coterráneos villanueveros, gracias a Dios que ya no le caben en el pescuezo la cantidad de medallas que le han colgado en otros departamentos y Municipios, que tristeza, ese es de esos hombres nacidos en La Guajira que le quedaron grandes a su tierra, menos mal que el tiempo le ha dado la razón a Ivo Iguarán en Machobayo quien ya lo había sentenciado en aserto campechano cuando dijo: “No hay gente sin gente”.