Otro festival vallenato en Cundinamarca

Iniciando la década de los 90, en Madrid (Cundinamarca) se creó un festival vallenato al que se le bautizó ‘Festival de la Flor Vallenata’.

Su fundador, Pedro Alejandro Sierra, ‘un cachaco con corazón Caribe’ que respiraba vallenato y que se dio a la tarea de efectuar 12 ediciones de ese certamen, en una población que queda a escasos kilómetros de la capital del país. Como la mayoría de los festivales vallenatos en Colombia, el de Madrid nació y creció por iniciativa privada y el esfuerzo personal de un amante de la cultura.

En Bogotá, la Fundación de Artistas Vallenatos, Fundava, realizó entre 1993 y 1996 cuatro ediciones del festival vallenato ‘Rafael Orozco’, y que llegó a tener connotación nacional, porque se contaba con categoría profesional y en el mismo participaron varios de los Reyes Vallenatos consagrados en Valledupar.

En Nocaima, Cundinamarca, a escasos 67 kilómetros de Bogotá, ya completan 5 ediciones del evento ‘Panche de Acordeones’, cuyo líder es otro cundinamarqués con corazón costeño, el abogado John Jairo Escobar, quien a brazo partido continúa con su tarea de impulsar la música que lo apasiona en territorios bien lejanos de donde nació este género folclórico.

Otro interiorano apasionado es Alfonso Cortés Marroquín, un boyacense que toca, canta y compone, y además ha oficiado como jurado de la mayoría de los festivales vallenatos del país, y es sin duda una autoridad para hablar de música vallenata. Desde hace un buen tiempo se dio a la tarea de crear una empresa familiar sin ánimo de lucro, una especie de club que agremia a los amantes del vallenato clásico residentes en Bogotá y al que denominó Provallenato.

Provallenato acaba de realizar la primera edición de otro festival vallenato en Cundinamarca, al cual vale la pena dedicarle estas líneas, toda vez que se originó con esfuerzo personal y casi solitario de ‘Poncho’ Cortés, quien con recursos propios construyó la sede para parrandas vallenatas ‘El Templo del Vallenato’ en la vecina población Silvania, cercana a Bogotá, donde se realizó con gran éxito el pasado primero de junio el primer festival que lleva el nombre de Provallenato.

Soy testigo de excepción de todos los esfuerzos y sacrificios que han realizado ‘Poncho’ y su familia para cumplir el sueño de efectuar un encuentro de acordeoneros nacidos y residentes en esta región del país, y como invitado de honor pude verificar que se cumplió con lujo de detalles.

El Festival Provallenato de Silvania en su primera edición solo tuvo concursos en las modalidades de acordeón juvenil, aficionado y veteranos. Fue hermoso ver participar a acordeoneros mayores de 60 años que han construido su vida artística en Bogotá, quienes demostraron que siguen vigentes en la interpretación del vallenato clásico. Allí se coronó rey el santandereano Henry Sanmiguel Sanabria.

Colofón: El folclor vallenato en Cundinamarca y Boyacá continúa como la música más escuchada y querida por la gente de la región.