Panorama laboral de Colombia en tiempos de coronavirus

Un simple virus ha tenido la capacidad de cambiar al mundo. Y digo simple no porque sea un virus complejo, sino porque ha causado la pérdida de muchas vidas, creando caos en los sistemas de salud y la economía mundial, Colombia no la excepción, hemos importado un virus cuyo manejo era desconocido para el mundo, ni los más desarrollados, han estados preparados para atenderlo.

Queriendo conocer un poco más que lo que los noticieros nos informan sobre el impacto de dicho virus en el ámbito laboral en Colombia, y en una amena charla, esas que la tecnología todavía afortunadamente nos permite, conversé con mi amigo desde la Corporación Amigos de La Guajira, el abogado maicaero Víctor Julio Díaz Daza, candidato a doctor de la Universidad de Salamanca (España), conjuez de la sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y director del área laboral y especialización de la Universidad del Norte de Barranquilla y estas fueron sus reflexiones:

“Nosotros tenemos un Código Sustantivo del Trabajo que regula las relaciones obreropatronales, expedido en el año de 1950, en un país en ese momento más agrícola que industrial, con una marcada tendencia proteccionista hacia el trabajador, reconociendo derechos tales como las cesantías, las primas de servicios, el calzado y vestido de labor, con los años se adicionaron otros beneficios como el auxilio de transporte y como los intereses sobre las cesantías, entre otros. 

Pero los avances tecnológicos eliminaron las fronteras físicas de los países y ya nuestros productos no competían solamente con los nacionales sino también con lo que produce cualquier país del mundo que hoy, a través de una simple llamada o un simple mensaje electrónico se puede adquirir cualquier producto, y a los pocos días lo tenemos con nosotros, y muchas veces a menor costo y mejor calidad.

Por eso en el año 1990 se hace un cambio para poder ajustar esa legislación laboral, a las realidades del mercado actual. Estos cambios, al comienzo no fueron entendidos por algunos sectores de la sociedad porque se recortaban algunos beneficios que tenían los trabajadores, pero buscaba que otras personas que estaban en la informalidad pudieran ser formalizados. El objetivo no se consiguió plenamente, pero fue un buen comienzo.

Se expide entonces la Constitución del año 1991, entendiendo el constituyente que esa legislación desueta no era la adecuada para el actual ordenamiento político, social y económico que necesitaba el país, y le ordena al Congreso que expida el Estatuto del Trabajo, tarea que a la fecha no ha hecho. Seguimos entonces con una Constitución más 
avanzada, pero con una legislación laboral que data de hace 70 años. 

Al día de hoy llega el Covid-19 y ataca no solamente el sistema de salud del mundo, que no estaba preparado desde el punto de vista del empleo para enfrentar esta pandemia. Los empleadores y los trabajadores fueron sorprendidos sin formulas eficaces para enfrentar a este peligroso enemigo, y tuvo el Ministerio del Trabajo en un desesperado esfuerzo, expedir tímidas circulares tratando de recomendar medidas para conservar el empleo. Aquí es muy importante saber que el Derecho Laboral está instituido con el fin de lograr un equilibrio entre el Capital y el Trabajo.

Estos dos derechos fundamentales se complementan, no son antagónicos y, por lo tanto, deben trabajar armónicamente. De nada sirve tener las herramientas más modernas sino no hay trabajadores que la pongan a producir, pero tampoco sirve tener los trabajadores más preparados sino hay un lugar en donde puedan prestar un servicio.

Recibimos la visita de este virus que está llevando a buscar desesperadas fórmulas para tratar de cumplir con ese mandato que buscar conservar el empleo, para cuando esta pandemia termine, porque debe ser temporal, aun cuando no sabemos hasta cuándo. Algunas personas dicen: si no me mata el virus, me matará el hambre. Deberemos atacar el virus, pero también tenemos que proteger la economía para que el país siga funcionando. El reto es lograrlo con el menor número de contagios posibles, pero también con la menor terminación de frentes de empleo, no sea que también se enferme la economía, o que quede en peligro de morir.

El Ministerio de Trabajo ha recomendado fórmulas como anticipar vacaciones, el trabajo en casa, licencias remuneradas, licencias no remuneradas, trabajo parcial, anticipo de cesantías, protección al cesante. Pero ¿y luego qué? ¿Qué pasará cuando se agoten esos mecanismos?

Esas medidas tomadas, con el transcurso del tiempo ya no son una verdadera solución. El trabajador disfrutó de sus vacaciones, le anticiparon otro año, pero después si esto se sigue alargando, como parecer ser, el riesgo, la posibilidad de que la empresa termine es mayor.

Por lo tanto, hay que buscar fórmulas que pueden ser impopulares, pero efectivas hay que buscar mecanismos que puedan lograr ese equilibrio para que cuando superemos esta pandemia, podamos tener una economía que rápidamente se pueda recuperar. Por lo tanto, hay que empezar a buscar otras opciones realistas y estas sin duda pueden afectar algunos derechos que hoy tienen los trabajadores, hay que pensar en perder un poco, para cuando pase esta pandemia podamos seguir teniendo empresas y empleos”.

Agradecí a Víctor Julio sus reflexiones, y aun cuando quedé algo preocupado, también vi en ellas un camino distinto para dar solución a lo que estamos viviendo.