Paro popular impacta estabilidad del gobierno Duque

El pasado 21 de noviembre, el paro dejó sentado el inconformismo que reina en el territorio nacional, considerado el de mayor concurrencia masiva en Colombia con participación no inferior a 10 millones de personas, sumadas en distritos, municipios y distintos lugares territoriales de la nación.

El paro fue pacífico e incluyente, organizado por distintas fuerzas gremiales: estudiantiles, políticas, etnias, iglesia Católica y diferentes organizaciones que rechazan las reformas laboral y pensional, la corrupción, la desatención en la salud y falta de calidad en la educación. Aun cuando el presidente desmentía los motivos impulsadores del paro, ejerciendo coacciones e intimidaciones, aludiendo prácticas de desmanes y vandalismo, en procura de fracasos y frustraciones a los organizadores que hicieron caso omiso, terminando el mismo con cacerolas nocturnas, método poco utilizado en Colombia pero que otros países han derrocado gobiernos.

El presidente Iván Duque ha resultado el gran damnificado, golpeado y puyado. Por un lado, le toca aceptar que no está alineado de manera absoluta a los deseos de la militancia del Centro Democrático, que critican, ofenden y estigmatizan el comportamiento tibio del presidente, porque lo que quieren es mano dura y comportamiento guerrerista para imponer, perseguir y someter aplastando a los contradictores y opositores. Por el otro lado, el inconformismo popular reflejado en las manifestaciones, que piden replanteamiento y diálogo político con compromisos nacional participativo, que no es de buen gusto en su partido político, ni de los aliados conservadores.

Las reformas laborales y de pensiones son impulsadas por los gremios económicos, sindicato antioqueño y Sarmiento Angulo, financiadores de la Campaña de Duque para el manejo de fondos privados de pensiones, suprimiendo los públicos y las vinculaciones laborales sin día, ni horas extras, contrataciones laborales por hora, etc. Gobernar no es juego de niños. Se necesita cualidad, calidad, firmeza y propiedad en manejos formales planificados para operaciones ejecutivas. Los mandatarios requieren del apoyo en el ejercicio administrativo, sobre todo asesores técnicos y profesionales de amplio conocimiento informativo y experiencia probada y certificada.

El presidente Iván Duque tiene voluntad de gobierno y capacidad intelectual, pero no ha podido adecuarse en una dirección por obedecer y complacer a directivos y congresistas del Centro Democrático, que los demeritan con opiniones y comentarios de versados líderes del citado partido político, que lo postuló y avaló la candidatura presidencial. Al presidente Duque lo tienen del timbo al tambo frente a una oposición en contra en el Congreso, porque las cortó la mermelada negando aprobación de proyectos de ley. El gobierno de Duque pasa por una incertidumbre, desgastando energía y credibilidad popular sin poder sacudirse, ni desviarse de las directrices indicadas, incluyendo manifestaciones públicas.

El presidente requiere de libertad, autonomía, apoyo incondicional y firmeza para gobernar y enfrentar hechos y circunstancias que le atañen y son de su competencia, tales como: atenciones, reclamos y querellas formuladas por la oposición. El paro promovido por los inconformes, no fue totalmente pacífico por acciones violentas de desadaptados vándalos, terroristas y fuerza pública, que actúan sin medir consecuencias que podrían resultar negativas y funestas.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, minimiza al presidente Duque, no obstante, hacer la tarea y los mandados al pie de la letra. En la embajada de esa nación ejercida por ‘Pachito’ Santos, representante diplomático de Colombia, en diálogo informativo con la nueva canciller Claudia Blum, cuya conversación fue grabada misteriosamente. En ella se refiere de manera negativa al excanciller Carlos Holmes Trujillo y el exministro de Defensa, Guillermo Botero, en alusión al asunto de Venezuela, rompiéndose los protocolos de confidencialidad privadas, por filtraciones de audios sobre información.

Los enfrentamientos políticos y el bajo nivel de gobernabilidad nacional, castigaron fuertemente al Centro Democrático en las pasadas elecciones y al ritmo que siguen, nada bueno le depara a futuro. No sólo la tendencia de izquierda, son los inconformes y rebeldes, es la población insatisfecha, incluyendo ciudadanos que votaron por el hoy presidente Duque y no están de acuerdo con las medidas que afectan la estabilidad laboral y el amparo de contingencias económicas de vejez.

Al presidente Iván Duque Márquez lo tumban primero sus copartidarios de pura sangre que la izquierda, ya que los primeros denigran de sus actuaciones, lo consideran incapaz y les exigen con presiones cumplimientos de compromisos secreto de una manera intensa e insultos, generadora de estrés, recordándole que a la Presidencia no se llega ni solo, ni gratis, circunstancias que ahogan y asfixian al mandatario de los colombianos sin respaldo político ni popular en pendiente de peligrosa caída.