Pasado, presente y futuro de la agricultura en el Caribe colombiano

Para los historiadores, la frase “aquel que no conoce sus historia está condenado a repetirla”, es atribuida a personajes como Napoleón Bonaparte y al filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz. A su vez, muchas otras personas de diferentes lugares del mundo la han repetido y la asumen como propia.

Lo importante es aplicarla a nuestro contexto actual, en particular en el tema que nos ocupa que es el pasado, presente y futuro de la agricultura en el Caribe colombiano, región que podrá ser más importante si se hace con una agricultura bien manejada, buscando tener seguridad alimentaria de manera adecuada y económica.

El Caribe colombiano por su geografía, clima y cercanía al río Magdalena, para la agricultura se divide en dos grandes zonas: Caribe húmedo y Caribe seco.

El Caribe húmedo lo conforman norte de Antioquia, Córdoba, sur de Bolívar, sur de Magdalena, parte de Sucre en regiones como La Mojana.
El Caribe seco lo conforman el norte de Córdoba y Sucre, Atlántico, Magdalena, gran parte de Bolívar, Cesar y La Guajira.

Para efectos de mirar cada parte de esta división, al centrarnos en el Caribe seco, se piensa que esta región por ser más seca que la otra, tiene desventajas para la agricultura y es lo contrario, ofrece unas características que pocas regiones tienen.

Son tierras planas o con una topografía regular; horas de sol constantes y de mayor duración; estacionalidad regular de lluvias, precipitaciones importantes en volumen de agua; tierras aptas para ser adecuadas para agricultura, con buena infraestructura; extensiones de fácil inundación en época de lluvia; grandes cuerpos de agua, cercanía al río Magdalena, otros afluentes y caudales provenientes de la Sierra Nevada, entre muchas otras ventajas.

El pasado de la agricultura del Caribe seco, nos muestra que todas estas ventajas se aprovecharon en cultivos de grandes extensiones, en condiciones tecnificadas para ese momento, en especial a finales de los años 60 hasta los años 80, con alto desempeño como lo fue el algodón, maíz, arroz, sorgo o yuca.

Cultivos que en los años 90, es decir a finales del siglo XX, la agricultura de esta región se va a menos por una apertura económica y la implementación de planes ambientales y control de plaguicidas, hechos sin planeación, a golpes, que no permitió a la agricultura hacer planes de ajustes, para ser competitivos en mercados abiertos, con agriculturas como la norteamericana altamente tecnificada y subsidiada.

Hoy hay un resurgir de la agricultura, con planes para apoyarla pues se entiende que de ella depende la seguridad alimentaria de la humanidad, de los seres vivos que cada día somos más, consumimos más y destruimos más.
Se debe entender que este apoyo no solo es para el pequeño agricultor, se debe incluir a los agricultores de mayor escala y toda la cadena agroindustrial, pues esta es una cadena que para su buen funcionamiento requiere de un sano desarrollo de cada uno de los eslabones y de su integración.

El futuro es promisorio si se mantiene esta tendencia de ver al campo, a la agricultura como una necesidad primaria, donde todos debemos estar. Empezando por aquellos conocedores de la historia de la agricultura para que con sus conocimientos y experiencia guíen este futuro, para no repetir los errores del pasado, que hicieron de la agricultura una industria de pérdidas y desilusiones a finales del siglo XX y principio de este XXI.