Polos opuestos

Más allá de lo que dicen con relación al cambio extremo que vamos a tener cuando todo esto termine y aunque son muy buenas propuestas creo que seremos los mismos con las mismas. Tal vez menos pero de tales intenciones al cabo de unos días no nos acordaremos.

Lo cierto es que unos políticos en una encrucijada entre salvar vidas o incentivar la economía tratan de detener la pandemia decidiendo encierros masivos o aislamiento de sus gobernados. Otros, seguir como si nada decidiéndose por la economía. A su vez, recurren a los científicos ya los economistas.

Más allá de la buena voluntad de políticos, economistas y científicos; desde el preámbulo de nuestra Constitución se nos asegura que esta surge con el fin de fortalecer la unidad de la Nación, asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz. Asimismo en ella se protege la libertad económica y la iniciativa privada articulada con las políticas sociales y económicas del Estado a través de los planes de desarrollo estimulando la competitividad y la productividad de la nación.

De ahí que con el confinamiento no podemos desconocer que la mayoría de las empresas en Colombia son mypimes que a medida que se alargue se van agotando los recursos y ahorros de los empresarios dando origen a despidos masivos sin prever que se podrían venir grandes tensiones sociales.

Basta darse una ojeada por el último informe de la ONU donde se nos informa que el 2020 está a punto de perderse en vidas y económicamente. Que la crisis aún no se puede determinar ni cuantificar y que para la solución se podría recurrir a recursos equivalentes al 10% del PMB. Se podría traducir en que las empresas y los bancos destinen el 10% de las utilidades y el gobierno el 10% del PIB para mitigar y salir de la crisis lo más pronto posible pero contando con que pare la pandemia.

En medio de la pandemia, no es un secreto que la propagación del coronavirus frenará brutalmente la economía mundial. Su crecimiento -PMB- no superará el 2,4% este año yéndonos muy bien. Pero, si las cosas fueran a peor y hubiera una epidemia sostenida en el tiempo golpeando también a otras naciones de Asia, proliferé en Europa y maltrate a América, el crecimiento mundial podría caer al 1,4%. Sin embargo, si las cosas comienzan a mejorar desde la mitad del 2020, aparecen las vacunas y el encierro da resultado; el crecimiento mundial debería recuperarse en 2021 al 3,3%. Refiriéndonos a Colombia habría la posibilidad que su crecimiento -PIB- en 2020 cierre con crecimiento cero o en el peor de los casos negativo. 

Dejando de lado a los científicos, los economistas se preguntan sobre cuáles serían los medios, opciones y los mecanismos de acción privada y pública para contener o salir de esta crisis económica. A renglón seguido advierten que se debe empezar con aplicar medidas de apoyo a las empresas y a los hogares. Al perecer, brota una intersección entre científicos y economistas: quédate en casa pero consume, paga deudas, servicios, compra e incentiva -mientras puedas- a la economía.

Para concluir, cuando las crisis son a largo plazo y pronunciadas, considero que los estragos son en el momento y se mantienen por años. Igualmente, creo que por los economistas estaríamos todos en la calle y por los científicos estaríamos aislados. Dos polos opuestos. Entonces, a quien hacerle caso: ¿a los economistas o a los científicos?