Por ahí no es la cosa en el boliche y bolichito

Porque tengo un carro viejo con frecuencia visito El Boliche y Bolichito y me conoce todo mundo, desde el más humilde mecánico callejero hasta el más encumbrado propietario de los almacenes de repuestos y servicios que allí funcionan, y ahora me contaron de una nueva preocupación especialmente entre los humildes, pero que también afecta a los grandes:

se rumora y hay signos de que es verdad que van a desalojar a los invasores del espacio público, figúrense, a todo mundo, me parece que en esta época preelectoral es una patraña política para que mañana o ya, se presenten algunos candidatos afectos a la administración municipal a decir que ellos evitan esa tragedia, pero no gratis, sino a cambio del voto y lógicamente a espaldas del señor alcalde, que ya sobre esta materia tiene amarga experiencia.

Me dediqué a auscultar a los principales establecimientos comenzando por el señor Rubén Contreras, gerente y propietario de La Casa del Aceite, donde usualmente le hago mantenimiento a mi cacharrito, ahí mismo, al frente llegué al más surtido almacén de tornillería de la ciudad, El Tornillo, y charlé con su propietario, el señor Edgar Giraldo, quien ya también tiene un moderno aparta hotel llamado Cacique Upar para los agentes viajeros.

Me vi con Carlos Saurith, hoy gerente propietario del famoso y legendario Taller Saurith, visité a doña Gladys Sandoval de Radiadores y Mangueras, hablé con mi buen amigo Luis Carlos Vélez de Electrobobinados del Cesar, me entrevisté con Dorismel Villalobos de Mofles Unión, con el señor Jairo Torres del surtido almacén Freno Clutch, busqué a Luis Ibáñez en Multicauchos, Belkis Mora de Repuestos Mora; estuve donde El Bobi, el almacén más completo de repuestos eléctricos de la ciudad y hable con Jeiner Rodríguez su propietario y terminé en Costa Frenos del Cesar entrevistando a Yeiber Uribe Gutiérrez.

En fin, hablé con tantos que el espacio es insuficiente para relacionarlos, pero todos coinciden, señor alcalde, que por ahí no es la cosa, la cosa es con más atención a ese deprimido pero rico sector de la ciudad, que urgentemente necesita una señalización agresiva en materia de tránsito, que se vean para que se respeten, que se arreglen sus calles y se pavimenten las que faltan, que haya presencia permanente, si es posible con un CAI de la Policía, que se dicten cursos intensivos por parte del Sena, pero ahí mismo en cualquier local que cedan a esa población, para que adquieran conciencia ciudadana, que se instalen canecas para la basura por todas partes y se imponga orden por parte de las autoridades que por ahí no se asoman para nada y no vayan a hacer un desalojo, que es imposible porque es ya una costumbre ancestral de más de 40 años por parte del personal que allí labora honradamente.

Señor alcalde, los habitantes del Boliche y Bolichito son gente honrada y trabajadora que no merecen el trato que se les quiere dar y están dispuestos a hacer respetar, dentro de la ley, los derechos que les asisten, adquiridos, repito, desde hace más de 40 años, trabajando de sol a sol, domingos y feriados para sostener a sus familiares y esperan de usted sensatez y aplomo en la determinación final. No es más, ese es el mensaje que me dieron y que hoy a través de esta columna se la hago saber.