Por los niños de La Guajira

Con la posesión de la nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar de La Guajira, Yaneris Cotes, se debe recuperar la confianza perdida por parte de la comunidad en esa institución.

La protección de los niños y niñas de La Guajira, debe estar por encima de cualquier circunstancia, menores a quienes permanentemente se les vulneran sus derechos.

Una tarea nada fácil, en medio de las dificultades propias que se viven en el departamento de La Guajira y que tienen que ver con necesidades básicas insatisfechas por la falta de agua potable de manera permanente, entre otras.

Sin embargo, le corresponde a la directora del Icbf en La Guajira, desplegar todos sus esfuerzos posibles, para llevar la oferta de la institución a las comunidades vulnerables, entendiendo que aún siguen muriendo niños por factores asociados a la desnutrición, casos de abusos en menores, niños y niñas trabajando, chicos expuestos a la mendicidad, en fin, la fotografía no puede ser más desalentadora.

A eso se le suma la Sentencia T-302 de 2017, donde la Corte Constitucional declaró el estado de cosas inconstitucional, advirtiendo al Gobierno colombiano, a las alcaldías de Riohacha, Manaure, Uribia y Maicao, y otros organismos como Bienestar Familiar, que deben  garantizar la vida de los niños, niñas y adolescentes wayuú.

En razón de ello, entonces debe existir un trabajo en equipo y una hoja de ruta, para que las instituciones trabajen de manera concertada con el único objetivo de proteger a los menores.

La nueva directora tiene claro cuáles son las debilidades de la institución, por ello definir acciones conjuntas con las alcaldías es clave para el aumento  de cobertura que permita la  atención a más  niños entre cero a cinco años, como un inicio de todo un trabajo que muy seguramente estará mostrando los resultados que se pretenden.

Es mucho lo que hay que trabajar para que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar de La Guajira, logre ese nivel de confianza para lo cual la dirección regional debe abrir sus puertas, habilitar todos los canales de comunicación, atender las quejas y responderlas, es decir, estar más cerca de las comunidades.