¿Por qué califican de tibio a la tendencia política del centro?

Para todo juego o competencia se necesitan mínimo de dos partes, para diferenciar tendencias y probabilidades, globales en políticas democráticas, registradas para gobernar, con unas de las dos tendencias que resulten triunfantes, bien sea de izquierda o derecha, referenciando ideológicamente, con conservatismo o liberalismo.

Las izquierdas se identifican con socialismo y comunismo. La derecha se manifiesta con pensamientos conservador ortodoxo. En los extremos estas corrientes y tendencias políticas se perfilan el autoritarismo absolutista, amparándose en el uso de armas de fuego, ejerciendo mandatos dictatoriales, de manera ególatras persiguiendo opositores

De la ideología centrista, es decir, que se diferencian de izquierda y derecha, nada se comenta y la competencia está cazada únicamente entre las tendencias políticas tradicionales, con variados disfraces. Algunas se asoman en acomodo, fingiendo desligarse de los mismo y figurar para manipular la intención Centro, en aras de neutralizarse, pero basta con revisar los antecedentes y sus siguientes acciones para probar vocación y resistencia.

Las prácticas de principios ideológicos políticos sucumbieron en los partidos y organizaciones políticas que hoy operan como empresas o carteles, persiguiendo intereses particulares y actuando por conveniencia. En Colombia, por ejemplo, los tradicionales partidos liberales y conservadores destiñeron sus colores, sujetándose a patrones de distinguidas familias que disponen desde el centralismo, directrices, controles y limitaciones, desconociendo tradiciones y costumbres.

Los partidos y movimientos políticos no deben ser únicamente de régimen centralista como ocurre en Colombia, sino también debe implementarse partidos del orden regional y local, respetando las autonomías territoriales democráticas.

En mi condición política ideológica, he practicado los principios liberales, relacionados con la equidad, confraternidad, protección de los derechos humanos, ambientales y la inducción al progreso. Los partidos políticos patentizados por el Concejo Nacional Electoral son los responsables de la crítica situación que vivimos en este país, sin excepcional a quienes hayan tenido la oportunidad de gobernar.

En campañas electorales he participado y compartido con movimientos y bancadas de izquierda y derecha, por eso circunstancias ocasionales pasajeras, pero no me ubicado en ninguna de las dos tendencias, de las cuales estoy de acuerdo con unos temas y en desacuerdo con otros, sin cultivar ni acumular sentimientos tóxicos, ni odios como ocurre en las referenciadas tendencias ideológicas políticas, generadoras de violencias.

Tener tendencia centrista significa no comulgar ni compartir con hechos y acciones que a diario se observan, cuestionan, censuran y se rechaza popularmente. Me he dado a la tarea de centralizarme en mis opiniones por las redes sociales, lo cual no me ha sido tan agradable porque recibo palo de la derecha, más que de la izquierda, respondiendo con tolerancia, sin agresiones.

No veo por qué califiquen la tendencia centrista como tibia, será por falta de altanería, hipocresía y timidez o discreción. Todos tenemos y gozamos de derechos voluntarios políticos para ubicarse por tradición, vocación y conveniencia donde mejor se sienta o le interese, en los circos, ferias, teatros o comedias políticas de electores.

Cada cabeza es un mundo, afines y disímil que pueden congraciarse en convivencia. La unidad de dos o más cabezas pensantes plasma planes con aportes integrados. La lógica se fundamenta en la contradicción para efecto evolución e innovación.

Las empresas o carteles políticos son celosos con tercería, que les resten protagonismo u oportunismo. Soportan más bien, sobrellevar oposición y alternar los mandatos de gobierno de izquierda a derecha, porque ambas tendencias no son más que los mismos indios con distinto wayuco, aún cuando las comparaciones molesten, pero las dos tendencias vomitan venenos con odios, disponiendo de ejércitos regulares e irregulares y bandas criminales.

Mientras los gobiernos sigan al mando de la corrupción que han carcomido instituciones, poderes, autoridades y servidores públicos contaminados. De nada sirve ilusionarnos por elegir nuevos alcaldes y gobernadores, todo seguirá de igual o peor con extremas pobrezas, ignorancias, asfixiados de corrupción. Practicar tendencias política del Centro no implica ser tibio ni frívolo, por no compaginar con tradiciones obsoletas y perversas.

marbacho@hotmail.com