¿Por qué no pensamos más en nuestros problemas?

En sus procesos de desarrollo políticos, económicos, laborales, sociales y la forma como enfrentarlos, los complejos problemas que más nos acechan e influyen son el comportamiento humano del tejido sociopolítico en la calidad de la vida de todos los guajiros; durante esta descomposición social, mental y egoísta de nosotros mismos, que pensamos en los problemas ajenos sin importarnos las dificultades de la mayoría de los guajiros en nuestro país, sin un norte en la integración de nuestras responsabilidades en nuestra dificultades cotidianamente.

Es evidente que nuestra sociedad carece del consenso humanitario, necesario y honesto para compartir de manera concisa una visión de futuro deseable y digna de nosotros por estar justificando las maldades de nuestras políticas perversas en contra de otros países, caso Venezuela, que lucha para no dejarse robar sus recursos naturales de los EE.UU. y otros países vecinos cínicamente.

Los valores que guiaron a Fonseca y los guajiros en nuestro desarrollo hasta el presente, no parecen ser ya los más eficaces, por estar pendientes, al parecer, de corrupciones políticas y componendas laborales que amenazan la misma supervivencia de líder que defiende la libertad de pensamiento y la democracia participativa con el sistema socio-político e ideológico dentro del cual vivimos. No hay progreso sin cultura y educación en una política justa y creativa  psicosocialmente, ¿por qué no pensamos juntos en equipo, sin envidiarnos odiosamente?

La política es el arte de servir como lo es la educación al servicio de la sociedad pública, las cosas ajenas con evidencias morbosas no disfrutan las grandezas de amarnos en comunidad. ¿Por qué no pensamos en nuestros problemas, sin destruirnos? Sólo están derrotados aquellos que han dejado de luchar deshonestamente por nuestros problemas.

Realicemos un nuevo enfoque de esperanzas gratificantes, soñando nuestras realidades para La Guajira, un cambio de actitudes de nosotros, de mentalidad y una manera de pensar en nuestro colectivo político participativo, con criterio reflexivos, con proyectos de gestión solidarios, a beneficios de sus problemas que nacen de sus preocupaciones en sus mejoramientos y necesidades, sus fortalezas y oportunidades de éxitos creativos, pensando en las amenazas egoístas.

¿Por qué no pensamos en La Guajira con sus problemas y soluciones? Todo ser social y político tiene un potencial de liderazgo, de la pintura, el deporte, de educar, roles del líder que vienen acompañados de conocimientos que piden nuevos tiempos y épocas transformadoras; no hay almohada más blanda y reflexiva que una conciencia moral, proba y tranquila.

Vivamos en un mundo dialéctico, dinámico, creativo y perverso; el pez más rápido y vivo, como algunos políticos que se comen al lento por ser demasiado honesto, las transformaciones sociopolítica son cada vez más veloces, cínicas e hipócritas; el liderazgo paternalista, ¿suele ser autoritario con títeres en el poder? Liderazgo es un concepto moderno y carismático que favorece la dirección democrática participativa que ayuda a la autonomía y el trabajo en equipo. Las cosas dividen a las personas cuando no hay “mermeladas” en la burocracia y sofisma del cambio de conciencia; porque la felicidad está en servir, no en dominar, nace de compartir, no de acumular.

Pienso que el liderazgo humano, social, político e ideológico maneja relaciones y actúan con un profundo humanismo; para los líderes son más importantes los valores y principios. En La Guajira merecemos fortalecer la fe con mucha positividad, aumentar el amor y avivar la esperanza, sueño servir más a Fonseca desde otras perspectivas políticas. Hoy por hoy, la única manera de ejercer poder moralmente es gobernar sus relaciones políticas con dignidad y esmero, equidad y no destruyendo con cizañas la honestidad.