¿Por qué tiembla?

Por José Ceferino Nieves Orozco

Transcurría el segundo semestre del año 2013, era docente ocasional de hora cátedra de Ciencias Administrativas, Contables, Económicas y de Negocios en la Unad, Cead Valledupar, los estudiantes matriculados en la asignatura Evaluación de Proyectos no querían la materia virtual porque era poco entendible. Decidieron matricularla en el sistema tradicional y les prometí realizarla lo más práctica posible. Eran más de treinta estudiantes entre hombres y mujeres.

Reunimos entre todos para realizar una visita de intercambio al Complejo Carbonífero Cerrejón y ver en vivo y en directo cómo funciona un proyecto bajo el esquema privado. También el mismo día visitaríamos un modelo de proyecto público: la Represa del Ranchería.

Los estudiantes felices bailaban en un solo pies porque iban a salir de las cuatro paredes. El grupo delegado para organizar la gira de intercambio de experiencia compró con anticipación los ticket de ingreso a la compañía y arrendó un bus de la empresa Tierra de Cantores y full equipo llegamos a las 8:00 a.m. para ingresar al Cerrejón.

En un salón de charlas nos realizaron la acostumbrada inducción al complejo carbonífero, acompañada de un vídeo institucional con refrigerio a bordo. Después en un bus de la compañía, acompañado de un guía y con todos los protocolos de seguridad, nos desplazamos a conocer el funcionamiento del complejo carbonífero.

Les advertí a los estudiantes que hicieran todas las preguntas necesarias después que terminara la profesional guía su recorrido porque tendrían que realizar un ensayo de la experiencia con fotografías incluidas.

Nos estacionamos por casi una hora en un mirador desde donde se divisaba un área de explotación del carbón de 42 kilómetros a la redonda y doscientos metros de profundidad, desde donde se observaban los guacos como hormiguitas arrieras.

La guía nos contó que esa área duraría veinte años en explotación y que por debajo de los doscientos metros ya el carbón no era rentable y que rellenando el hueco con material estéril tardaría aproximadamente otros veinte años más.

Mi mente no descansaba de hacerme tantas preguntas para mis adentros: ¿Qué compañía dedicará veinte años rellenando huecos vacíos después de haberle sacado el tesoro anhelado? ¿Tendrá la compañía presupuesto disponible para cubrir las horas hombres, horas máquinas, tecnologías, combustibles y todo lo que implica dejar el terreno listo para ser rehabilitado? ¿Dónde se encontrará material estéril para reemplazar las miles de toneladas de vetas de carbón que han sido extraídas del subsuelo por más de treinta años? ¿Será que existirán las suficientes toneladas de cartón, icopor, plástico, periódicos reciclados en el comercio de Maicao para llenar tremendos socavones? ¿Será que la compañía se pondrá en tan tediosa tarea veinte años más allá de haberse terminado el contrato de explotación? ¿Será que ellos van a dejar de extraer dinero del subsuelo para estar rellenando huecos? ¡Lo pongo en duda!

Y ahora me estoy acordando de la profecía de nuestro querido compositor Hernando ‘Nando’ Marín Lacouture: ¡nos quedarán los socavones!

La reflexión: ¿Por qué tiembla?, es la siguiente: Se ha puesto a pensar el número de compañía existentes entre los departamentos de Cesar y La Guajira: El Cerrejón, explotan La Zona Norte, Centro y Sur. En San Juan del Cesar, La Guajira está la compañía MPX – Cañaverales. La Mina de Caipa: Barrancas, Hatonuevo y Papayal. En La Jagua de Ibiríco, Las Minas La Jagua y Calenturita: Carbones de La Jagua S.A., Consorcio Minero Unido S.A. y Carbones El Tesoro S.A. quienes fueron integradas por Glencore. El Paso: Colombian Natural Resources I S.A.S La Francia II. La Jagua: Colombian Natural Resources CNR III S.A.S – El Hatillo, Drummond LTDA – Área La Loma, Consorcio Minero Unido S.A., Carbones Sororia LTDA – Área Sororia, Norcarbón S.A – Área la Divisa, Drummond LTDA – El Descanso, CI Prodeco S.A. Becerril: Colombian Natural Resources I S.A.S La Francia I.

El geofísico Durham University, Miles Wilson, afirma que si se remueven grandes cantidades de tierra, no debiera ser sorpresa que la tierra responda a esos cambios y en algunos casos ocurran terremotos. Y advierte que la minería provoca inestabilidad en la tierra y eso provoca más terremotos y de mayor poder.

Para nadie es un secreto la inmensidad de socavones existentes en los mencionados municipios producto de los proyectos extractivistas que amenazan con la estabilidad de las placas geológicas por inducción, que rodean o tienen acción sobre los departamento del Cesar y La Guajira y en la misma Cordillera Oriental.

La Guajira está catalogada como un territorio de sismicidad media por el Instituto Geológico Colombiano y Colombia es un país sísmicamente activo. Adicionalmente a esto, se pudo determinar que en la Alta Guajira existen aproximadamente 14 fallas geológicas y en la media y baja Guajira existen otras 16, que por la acción de estos megaproyectos puedan inducir a la presentación de eventos sísmicos.

Con las prospectivas de los proyectos de energía eólica en La Guajira con más de 2.600 aerogeneradores, con esas 30 fallas se puede generar efecto fracking sobre el territorio norte de La Guajira, acabando con los acuíferos y sumado a la restricción del agua por parte del gobierno en La Presa El Cercao. No ponga en duda que seguirá temblando con mayor frecuencia.

Pidamos en oración perdón al Dios del cielo y de la tierra, que tenga compasión y piedad de todos nosotros por las malas decisiones que hemos tomado con la administración de los elementos que nos ha dado gratuitamente: aire, tierra, agua, suelo, aves y medio ambiente en general.