¿Por quién votar? La abstención no es solución

´Los colombianos gozamos de tener así sea en apariencia, una democracia disfrazada de variadas formas que mantiene militancias de seguidores, zarandeados del timbo al tambo; pero es mejor que cualquier dictadura con tendencia de izquierda, derecha o religiosa, como ocurren en algunas naciones o estados, dominados y manejados por monstruos criminales que no admiten contradicciones, ni oposiciones a sus mandatos y ordenamientos, de obedecimiento irrestricto con advertencias de castigos y persecuciones a los adversarios y detractores.

Las políticas de tendencias extremas riñen y rayan con bases y principios fundamentales de la democracia, sujeta a la potestad popular soberana y no a los caprichos, pretensiones y temeridades de algunos individuos mandatarios, dependiendo de decisiones expresadas voluntariamente por los ciudadanos, a diferencia de decisiones absolutas, arbitrarias y abusivas; expedidas y ejecutadas en los regímenes dictatoriales que aplastan normas legales y legitimidad natural popular.

¿Por quién votar? Por quienes consideren les parezcan y generen confianza, dependiendo del equipo de acompañantes humano con que juegue y los antecedentes positivos o negativos que exalten, empañen u oscurezcan en el panorama ambiental político que puedan servir al interés colectivo y general, indiferente de que sea familiar, amigo, compañero o militante de partidos políticos, congregaciones religiosas o lo que sea más útil para la conciencia, usando más la cabeza que el corazón. Recomiendo votar de manera especial por: ‘Don Honesto Humilde’ para que no lo ahoguen ni arrastren las olas y corrientes de la corrupción

Lo importante es que los ciudadanos nos volquemos de manera masivas, entusiasta y emotiva a votar este 27 de octubre, donde se eligen gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles, por el candidato que mejor le parezca para gobernar el municipio y departamento, teniendo en cuenta el haber y las calidades positivas del candidato, programa de gobierno, solvencia y capacidad intelectual e informativa más que económica de que disponga el aspirante.

Los partidos y dirigencia política adoptaron la cultura del clientelismo que consiste en amasar ciudadanos y mantenerlos en las cuentas de votos cautivos, afianzados a través de burocracias, contratos, ordenes de servicios administrativas, donaciones y dinero en efectivo con las cuales les compran los votos que le han servido y sirven para perpetuarse y atornillarse como gamonales, locales y departamentales. “Quien paga para llegar, llega para robar”, frase del exmagistrado de la Corte Constitucional y político, Carlos Gaviria (q.e.p.d.) que caricaturiza el entorno político electoral.

La abstención es un fenómeno digno de apreciar y valorar por causas y razones que la originan y mantiene en un alto volumen a la par con los ciudadanos que cumplen el deber voluntario de votar, bien sea atado al clientelismo absorbente de manera voluntaria, constreñidos o negociado como productos. La abstención puede ser una forma de protesta ocasional, pero no extensa ni externa, porque le sirve de mucha utilidad a los corruptos que compran votos y curules con fraudes para mantenerse en los poderes públicos, beneficiándose de errores equívocos.

La indiferencia de participar democráticamente en elecciones populares de nuestros gobernantes, no es la solución. La abstención glorifica al clientelismo politiquero. Quienes equivocadamente consideran que no votando le están haciendo daño a los políticos, se equivocan, deben reflexionar y experimentar con nuevos elementos, aspirantes abriendo e implementando espacios y trincheras participativas. Voten por quienes quieran, por efectos, compromisos o voten en blanco, pero no se abstengan. No votando o vendiendo el voto te convierte en cómplices de los verdugos que nos gobiernan y los traidores vende patria que nos representan en las corporaciones legislativas de Congreso, Asamblea y Concejo.

En esta ocasión me abstuve de participar directamente apoyando campañas de determinados candidatos a gobernación y alcaldías de Riohacha y otros municipios. Me neutralicé para informar y orientar a través de mi columna periodística, la necesidad de motivar y estimular de manera imparcial a los ciudadanos a votar libre y voluntario, no abstenerse ni vender votos, aunque justifique la necesidad vital apremiante para pecar, en procura de mejorar las costumbres en campañas y elecciones populares, aliviar penurias y lamentos por los malos alcaldes y gobernadores elegidos.