Por su salud… suéltelo, no lo retenga

El origen de lo que llamamos flatulencias (siendo finos) ventosidades, pedos o cariñosamente peos (que, siendo menos finos, son algunos de los nombres de guerra que le aplican en distintos lugares) está, en parte, en el aire que ingerimos al tragar saliva, alimentos o bebidas, en los gases que se generan cuando los alimentos.

A esta pequeña y melodiosa voz propia del ano con un sonido y olor característicos es una facultad de los seres vivos y son resultados de nuestra actividad fisiológica como el eructar, estornudar, quejarse o pujar.

Para nosotros como macondianos un pedo o simplemente peo son ratos divertidos, a este acompañante eterno se le han compuesto coplas, concursos, versos, poemas, chistes, poesías, anécdotas, agradecimientos y algunos han sido tan famosos, que al año se les recuerda y sigue generando risa de la ocasión vivida.

También los pedos han sido motivo de estudio de muchos hombres de ciencia. Hay de aquel que no pee, decía un viejo sabio:

Por ejemplo, Aristófanes escribió ‘Los caballeros’, cuyo texto es escatológico y contiene numerosos pasajes de flatulencias. Miguel de Cervantes, en ‘El Quijote de la Mancha’, capítulo 20 Don Quijote y Sancho Panza disertan sobre los pedo. Julio Cortázar, en el capítulo ‘Lucas, sus pudores’ de su novela ‘Un tal Lucas’, se refiere a la inhibición que provoca ir a los servicios en casa ajena. Milan Kundera escribió la novela ‘La insoportable levedad del ser’. En ella, la madre de Teresa se tira pedos al aire desmedidamente, por mencionar algunos. La flatulencia en el cine y artes audiovisuales también son propias de algunos espacios y se tiene el 9 de agosto como el día del pedo o peo.

Estos gases intestinales provienen de tres fuentes: gases producidos a partir de los alimentos por colonias de bacterias intestinales y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal de los mamíferos; dióxido de carbono (CO2), que se produce por la neutralización del ácido gástrico; y aire tragado. Cuando son excesivos o malolientes suelen indicar la presencia de una enfermedad no diagnosticada o no tratada, entre las que destacan la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca, el síndrome del intestino irritable y la intolerancia a la lactosa.

Los gases originados por la fermentación bacteriana (principalmente hidrógeno y metano) suponen aproximadamente las ¾ partes del total de la flatulencia.  En personas sanas, la frecuencia de evacuación de gases a través del recto es variable, pero se considera catorce pedos en promedio día en el ser humano.

El mayor experto mundial en flatulencias es el Dr. Michael Levitt, gastroenterólogo de la Universidad de Minnesota. Entre otros hitos, Levitt es el responsable de identificar, gracias a un cromatógrafo de gases, los tres gases de azufre responsables del olor de los pedos, y también es el inventor de la ropa interior atrapapedos, fabricada en film de poliéster, un material reflectante y sin arrugas, como la ropa interior que esperaríamos ver en un capítulo clásico de Star Trek. El secreto de este calzón estriba en el carbón activado, como bien saben los astronautas que se calzan trajes herméticos de la NASA, que disponen de un filtro de carbón activado para el suministro de aire circulante.

Levitt también ha demostrado que el flato de las mujeres tiene una concentración mayor de ácido sulfhídrico que el de los hombres, lo cual provoca que huela peor.

Todos los animales expulsan flatos o pedos o peos, incluyendo a muchos invertebrados, pájaros, gusanos, hormigas, peces y reptiles. Debido a su diferente dieta, el flato de carnívoros, tales como perros y gatos, por lo general es más oloroso que el de los herbívoros, tales como las vacas.

La flatulencia está compuesta principalmente por nitrógeno y no por metano, como comúnmente se cree. El metano es producido por microorganismos metanógenos pertenecientes al dominio Archaea (no al dominio Bacteria) que se encuentran en el interior del intestino. El metano y el hidrógeno son inflamables, por lo que algunas flatulencias son susceptibles de encenderse con fuego. A pesar de esto, algunas pruebas sugieren que dos de cada tres personas no expulsan metano en sus flatulencias.

Las bacterias intestinales que se alimentan de la lactosa, en el caso de personas con intolerancia a este disacárido, pueden producir un aumento excesivo de gas cuando se consume leche u otras sustancias que contienen lactosa. Se conoce la flatulencia anal y flatulencia vaginal o pedo vaginal.

No es una buena idea tratar de contener un pedo, además, mantenerlo demasiado tiempo en el cuerpo significa que la acumulación de gases intestinales puede acabar en un pedo incontrolable y probablemente en una situación poco agradable. También se sugiere, aunque no es causa directa, que el aumento de la presión en el recto podría aumentar la probabilidad de desarrollar una afección llamada diverticulitis, en la que se desarrollan pequeñas bolsas en el revestimiento intestinal y se inflaman.

Por todo ello, la próxima vez que sientas que un gran volumen de gas intestinal se prepara para hacer lo que suele hacer, simplemente intenta moverte a un lugar más “solitario” y deja que la naturaleza siga su curso.