Por una sospecha de veinte dólares

Minnesota y Minneapolis son nombres compuestos cuyos prefijos tienen su origen en nine, que en lengua Dakota – Chippewa significa agua, fuente de agua o lecho de agua. Entre las ciudades gemelas (Minneapolis – Saint Paul) corre el río Misisipi. Por la abundancia de lagos, muchas de las actividades se realizan al aire libre. El Lago Superior en la parte noreste, es el más emblemático.

Minnesota cuenta con un poco más de 5 millones de habitantes, el 72% blanco, el 4% afroamericano. Ha tenido fuertes corrientes migratorias procedentes de Somalia, Etiopia, Vietnam. Al final del siglo XX llegó un importante número de población de la antigua república de Yugoeslavia, la mayoría de ellos bajo la modalidad de refugiados políticos.

La población blanca es mayoritariamente inmigrante de los países escandinavos, Suecia, Noruega y Dinamarca. A estos se suman los de origen alemán e islandeses. Es un Estado que se siente muy cómodo cuando se le llama como la tierra de los vikingos en América. El tradicional casco nórdico es el emblema de equipo de fútbol americano de la ciudad de Minneapolis, el cual es llevado por los aficionados con orgullo cada vez que juegan en el Metrodome.

Es la séptima economía de los Estados Unidos, la producción gira en torno de la cadena del maíz, la silvicultura (madera) y la minería de hierro. El hecho de estar en el medio oeste, lo determina como un importante centro de conexiones aérea y ferroviaria entre el este y oeste, que ha hecho del Mall of América un sitio emblemático en donde se experimentó el desarrollo de los centros comerciales como una ciudad. Es decir, en donde se puede llegar, hacer turismo, comparar y dormir sin salir. Todo en un mismo sitio.

Es un Estado reconocido por ser progresista, que brinda oportunidades de gobernar a su heterogénea población. Jesse Ventura fue su gobernador entre 1999 y 2003, siendo veterano de la marina, actor y luchador profesional. Allí nació Bob Dylan, quien de la mano de Joan Báez es considerado el cantautor de música protesta más representativo de Estados Unidos. Es también la tierra de Prince Roger Nelson. Todos ellos cultivaron el blue y folk, ritmos afroamericanos muy populares en Minneapolis y que se escuchan en las calles Hennepin y Chicago.

Desde la década de los años sesenta el Estado ha venido votando con un perfil demócrata. Los presidentes Nixon y Reagan fueron perdedores cuando se impusieron de manera absoluta en la gran mayoría de los otros estados. Políticamente, en cada elección participa por lo menos el 75% de la población, siendo una de las mayores tasas de participación electoral en el país.

En el 2018 en Estados Unidos se desarrollaron evaluaciones sobre las capacidades económicas, sociales, oportunidades laborales y sobre ejercicio de los derechos civiles. Minnesota fue considerado el segundo mejor lugar para vivir, por contar con ingresos superiores al promedio nacional cercanos a los US $40 mil dólares percápita

Su sociedad refleja un alto grado de escolaridad y la Universidad Estatal de Minnesota es un centro académico con un campus que fue considerado el más grande del mundo, con programas de investigaciones y escuelas donde brotan luchadores civiles en derecho y trabajo social, las cuales están entre las mejores de Estados Unidos.

Allí se reúnen 55 mil alumnos comprensivos de las diversidades ideo – políticas. A su interior, los estudiantes de todas las nacionalidades acceden a un evento especial para celebrar de manera institucional el Día de la Independencia del país de origen.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, es realmente paradójico que en Minnesota y específicamente en Minneapolis se presente un caso como el de George Floyd, en donde se violaron los derechos civiles que sus habitantes bajo convicciones respetan, defienden y promueven. Para acercarse a una explicación, es necesario y conveniente indagar sobre diversos factores y hechos recientes que se encuentran incidiendo en el establecimiento de un nuevo modelo social en el Estado y en las ciudades gemelas.

En primer lugar, hay que destacar que Minneapolis ha venido estructurando de a poco un modelo urbano con desigualdad social y económica. Cuenta con un centro dinámico que se conecta con muchos suburbios organizados de manera homogénea de acuerdo a los niveles de ingresos. Así Minneapolis ha consolidado suburbios con población afroamericana en donde las escuelas se encuentran por debajo de la calidad promedio, la mayoría no tienen acceso a un buen trabajo, con baja seguridad social integral y regularmente viven del “welfore” o sistema de subsidios estatales. Esto ha generado brechas sociales y económicas que afectan las condiciones objetivas de vida y seguridad pública, ya que el número de detenidos por delitos menores se ha elevado.

En segundo lugar, diferentes académicos y analistas políticos han venido comentando que Donald Trump es de los pocos presidentes que no tiene un pensamiento formal sobre la unidad de la nación. La permanente división siempre está presente en su racionalidad política y mucho más ahora en la carrera por la reelección.

Durante la campaña electoral de Trump se evidenció una serie de divisiones internas liderada por una ideología nacionalista (propia del neo chauvinismo) y que se ha mantenido. El territorio progresista de Minnesota en donde perdió electoralmente entra con fuerza en la disputa hacia una nueva elección. Uno de los grupos aliados que estuvieron y que se sostiene en campaña es precisamente la comunidad de expolicías y familiares de policías activos.

En el último debate se visibilizaron como “policías con Trump”. Uno de sus líderes fue Bob Kroll, ahora presidente del sindicato de la Policía de Minneapolis, quien defiende el uso de prácticas militares en arrestos de civiles. Una de las técnicas empleadas es la inmovilización a través de la obstrucción de la arteria carótida que impide la oxigenación cerebral y que se ejecuta presionando fuertemente la rodilla sobre el cuello.

Esta fue la acción ejecutada por el agente blanco Derek Chauvin durante 8 minutos y 40 segundo sobre el costado del cuello de George Floyd mientras se encontraba esposado, tendido sobre el piso e implorando respirar de acuerdo al video compartido en las redes sociales. Pedía un poco de ese aire del Misisipi que respiran los minnesotanos cuando la primavera se convierte en verano.

En tercer lugar, es necesario mencionar, que al darse las primeras respuestas de los civiles sobre el video de la captura, súplicas y fallecimiento de Floyd, el presidente Trump pretendió capitalizar los hechos e incidir políticamente en un Estado en donde ha sido perdedor. Pensando en que solo pudiera impactar a los indignados afroamericanos, con su acostumbrada voracidad política escribió en Twitter: “cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos”. Al masificarse las protestas y darse cuenta del error el presidente retiró lo escrito y trató de matizar su contenido. Se trataba de frase muy cuestionada durante la década de los años sesenta en medio de las luchas por los derechos civiles. Las súplicas de Floyd y su posterior muerte en medio de la pandemia por Covid-19 encendió la llama de la reivindicación y el deseo de justicia sin importar edad, sexo y color de piel.