Presidente Duque en soledad marginal diplomática

El presidente Iván Duque no pudo salir airoso ni triunfante con el propósito trazado con Venezuela, el cual era el de buscar el retiro voluntario del presidente Nicolás Maduro, de manera concertada o destronarlo por las malas, con las fuerzas militares de Estados Unidos y el uso de las armas, anunciando la intención de invadir el territorio Bolivariano e imponer a Juan Guaidó, en condición de presidente interino de Venezuela, para la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales, excluyendo de participación a Maduro, como candidato.

Todo lo daban por cierto para la toma del poder, cuya campaña libertadora inicia con un concierto musical celebrado el 23 de febrero de este año en Cúcuta, para luego seguir la marcha con caravana de “mula” o “bandolas”, cargada de alimentos y medicinas que en última no pudieron llegar a su destino, algunas tuvieron la mala suerte de resultar incineradas, por bandadas en conciertos criminal, que alteraron el orden público binacional.

Al presidente Duque, le encargaron la responsabilidad de liderar acciones conjuntas, diplomáticas y militares, cumpliendo agendas libreteadas por el asesor de seguridad de EE.UU. Jhon Bolton, quien afirmaba y confirmaba que la permanencia de Nicolás Maduro dependía de días u horas, pero que antes de mitad de año debía estar afuera del gobierno venezolano. Las expresiones y manifestaciones de Bolton emocionaban al presidente Duque, inspirado en aniquilar el socialismo en el vecino país.

El gobierno de Duque ha desatendido el cumplimiento de sus funciones como presidente de Colombia, por aferrarse e interceder en los asuntos de Venezuela, haciéndole las tareas y mandados que se originaban de EE.UU., recibiendo regaños del presidente americano, catalogándolo de débil. La finalidad de Duque consistía en que ejércitos gringos desmontarán a Maduro mediante invasión y colocarán un títere de gobernante para luego posesionarse en esa nación petrolera. Seguidamente le hicieran el favor de apoyo, para rastrear, perseguir y bombardear las disidencias de las Farc y el ELN.

Al presidente Duque, ni le ha ido bien en lo diplomático, ni mucho menos en lo militar. Peor aún, con la destitución de su fortaleza, el Secretario de Seguridad, Jhon Bolton, con quien se apoyaba y soñaba, quien salió del cargo primero que el presidente Maduro.

Por el otro lado, los países aliados para sacar al presidente venezolano del mandato: Brasil, Perú, Chile, Ecuador y Argentina, comenzaron a escurrirse dejando al presidente colombiano remando solo, encartado y enemistado con el vecino en incertidumbre, por no lograr sus objetivos, confiando en el lunático presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha dado un giro de 180°, transformándose ahora en pacifista y conciliador, en procura de reelección para noviembre del próximo año (2020) y quien quita, buscando como el expresidente Juan Manuel Santos, un premio Nobel, haciendo las paces con Corea del Norte, Irán, Venezuela, Rusia, Talibanes y Zanjar, las diferencias comerciales con China.

El presidente Duque en el accionar de buen colaborador, facilitó el avión presidencial al supuesto presidente interino Juan Guaidó para gira por Suramérica, EE.UU. y retorno a Venezuela. Albergó militares venezolanos desertores y rompieron relaciones diplomáticas, cerrando las embajadas de ambos países. Sin embargo, en Venezuela sigue gobernando Nicolás Maduro, que dispone de las fuerzas armadas, mientras Juan Guaidó ha quedado como un correcaminos romántico e iluso. Maduro había prohibido al presidente interino Guaidó salir de Venezuela, sin embargo, éste se escapó y se enrumbó clandestinamente por las trochas hasta llegar a Cúcuta, para participar del evento musicultural. A su llegada fue recibido con honores militares tendido de alfombras, arengas populares, vivas y elogios, emotivos y embriagantes. Hoy nos muestran evidencias del apoyo, probándose que grupo paranarcomilitar Los Rastrojos, facilitaron medios y rutas de travesía trocheras, posando y exhibiendo fotos amistosas con miembros de la agrupación al margen de la ley. Sin embargo, la senadora Paloma Valencia salió en defensa de Los Rastrojos, manifestando que ellos no eran grupo narcoterrorista, a la cual, en respuesta le preguntaron que si se trataba de monjes de la caridad. Juan Guaidó desconocía quienes le ayudaban a pasar la frontera, desobedeciendo la orden ejecutiva de Maduro. El gobierno de Duque silencia y avala el apoyo de Rastrojos, sin embargo, cuestiona de narcoterroristas a las Farc, cuando ambos son de la misma calaña.