Protestas por el mal estado de la vía generan violencia

No se debe jugar con el cumplimiento de acuerdos, ya es que pertinente cumplir los compromisos palabreados y suscritos.

Es justo el paro y no debería llegarse a los extremos generadores de violencia, porque no se cumple con la obligación contractual del concesionario, que es mantener y reparar la vía con el fin de evitar accidentalidad y daños en los automotores. Si los usuarios cumplen con la obligación de pagar ritualmente un peaje, los recaudos deben destinarse a los arreglos de la vía. No cabe ninguna excusa, está plasmada una realidad probada generada por omisión responsable al Estado, solidariamente con el concesionario por no ejercer control y vigilancia sobre los responsables de las operaciones de concesionarios.

Es importante conocer el término de la concesión vial del Sur de La Guajira, a efecto de documentarse para informarse en lo relativo a las operaciones de mantenimiento, realizado a manera de ejemplo en los últimos cinco años, acompañados de pruebas relacionadas con los presupuestos de los costos de ejecución en señalizaciones, reparcheos y capas asfaltadas.

La Guajira no tuvo la dicha de beneficiarse con las nuevas vías de dos calzados acondicionados de servicios y atenciones, porque estas llegaron por el sur hasta Valledupar y por el norte hasta Santa Marta, no obstante de gozar de un territorio especial fronterizo, propicio para el turismo, industria y transporte marítimo. Es la única península de Suramérica, ubicada en Colombia y de mayor extensión marítima, con fronteras terrestres. De las vías que disponemos en La Guajira, una está en perfectas condiciones, la de la Troncal del Caribe, que recaudan en dos peajes menos del cincuenta por ciento de lo que recauda el peaje en el municipio de San Juan del Cesar.

La vía de Riohacha a Valledupar es inconcebible para su movilización, expuestos a los peligros de accidentalidad. Muchas vidas se han perdido por el mal estado y muchos vehículos se han deteriorado en los catres de las vías, sobre todo en tiempo de lluvias, generando causas para que se inicien acciones de reparaciones directas, en contra de la nación que asigna las concesiones. ¿Qué se han hecho los recursos recaudados si no ve ninguna inversión reparativa en la vía? ¿Están reservados o se lo robaron? Los conductores, usuarios y beneficiarios de la vía exigen las contraprestaciones de sus pagos, lo que ha generado protestas por conformismo.

¿De qué sirve pagar un peaje si no sirve la vía? Los conductores y organizadores del paro cívico en los pliegos negociables, deben exigir rendición de cuentas del concesionario que incumple la obligación contractualmente suscrita y a la vez, se frenen las especulaciones mañosas y desinformaciones que surjan para zafarse y acomodarse en lo relativo a responsabilidad directa que les asiste.

En paro se declara después de un preparo con el que se iniciaron diálogos, suscribiendo acuerdos avalados por el Gobierno departamental. ¿Por qué se incumplen los compromisos, si disponen de recursos económicos cancelados y sufragados por los usuarios que transitan por la carretera de la muerte? De haberse cumplido con la reparación de la vía, no se hubiese generado ninguna protesta. Cuando estas se inician es factible el diálogo, las concertaciones y acuerdos, mecanismo apropiado para el entendimiento humano de manera respetuosa, cordial y de buena fe.

Las conciliaciones armónicas son útiles en negociaciones. Las fuerzas represivas (Esmad) es lo último, a lo que se debe acudir cuando se cierran los diálogos razonables y no se reflexiona por bienestar sin medir las consecuencias que puedan generar los choques de personas en protestas, en razón a la negativa sobre las prestaciones de los servicios, incumpliendo con la obligación que tiene con los usuarios que pagan los peajes para movilizarse por la vía. ¿Por qué lanzar la fuerza a los manifestantes, si ellos están en el derecho de reclamar y protestar? ¿Por el cierre de la vía? ¿Quién la Originó? No se debe descartar las vías del diálogo ni engañar incumpliendo los compromisos pactados para prevenirse de las alteraciones del orden público. Las protestas pacíficas no deben reprimirse ni transformarse provocaciones de violencias. Ahora vendrán a judicializar a los líderes del paro por algunos desmanes de desadaptados que aprovechan estas circunstancias para incidir en el vandalismo fuera del control de los organizadores del paro, por eso es necesario dialogar y responder con las obligaciones que se comprometan y acuerden, antes que soltar la jauría de perros negros.

A los guajiros nos toca solidarizarnos en masas por una pronta solución en la reparación total de la vía del sur del Departamento.