Puro tilín tilán y nada de paleta

Como se esperaba, la Moción de Censura contra el ministro de Defensa propuesta por un número significativo de senadores mayoritaria de la oposición, no prosperó, sino que, siquiera alcanzó a debate por decisión de las mayorías alineadas con el gobierno.

Referente a la dura reacción con denuncias abordo de violación del Reglamento y el Código Penal por parte de algunos congresistas, no será objeto de análisis en este artículo. Pero si haré una explicación acerca de esta figura, procedencia, alcance y múltiples intentos fallidos.

Veamos primero, ¿Qué es una Moción de Censura? es un mecanismo de control político por medio del cual la Rama del Poder Legislativo puede exigir la separación del cargo de funcionarios de la Rama del Poder Ejecutivo, debido que el Gobierno es responsable políticamente ante el Congreso. En otras palabras, mediante este mecanismo se puede solicitar al Ejecutivo la separación del cargo a un ministro y tal decisión es de obligatorio cumplimiento. Esta figura, se encuentra establecida en la Carta Política de 1991 y la Ley 5a de 1992.

En efecto, el numeral 9o del artículo 135 de la Constitución de 1991, establece que la separación del cargo de quienes son objeto de esta medida, entre otras causas, asuntos relacionados con funciones propias del cargo, o por desatención a los requerimientos y citaciones del Congreso de la República.

Posteriormente, el artículo 2 del Acto Legislativo 01 de 2007, la figura se amplió a Directores de Departamentos Administrativos y Superintendentes; y, en el ámbito territorial las Asambleas y los Concejos podrían aplicarla a secretarios de despacho de los gobernadores y alcaldes.

En Colombia en los últimos 29 años, desde la existencia de la Moción de Censura, se han dado un total de 7 debates convocados en los gobiernos de Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque, en ninguno de estos debates ha prosperado la Moción de Censura, debido que difícilmente un presidente se deja tumbar ministro por el poder que ejerce en el Congreso.

Situación similar ocurre con las iniciativas de Revocatoria de Mandato. Por ejemplo, en Medellín desde el pasado 23 de octubre se está ‘cocinando’ una revocatoria del mandato de Daniel Quintero ante la Cámara de Comercio de Medellín por parte de la corporación Medellín Cuenta Conmigo. O sea, “sacar” del puesto al Alcalde. Toca esperar qué va a pasar a partir del 1 de enero de 2021, cuando se cumple un año de los actuales mandatarios territoriales.

La Moción de Censura y la Revocatoria de Mandato, dos instituciones jurídicas novedosas implementadas en el marco de la Constitución de 1991, hasta el momento –30 años aproximadamente de estar en vigencia el nuevo orden jurídico– han sido solo frustraciones de sus promotores. Excepto, el alcalde de Tasco (Boyacá), que fue revocado con el 97% de votos a favor del Sí.

O sea, la Moción de Censura promovida contra el ministro de Defensa no llegó ni a debate. Respeto la polémica generada por la decisión. Para algunos fue legal, otros, no, que decidan las autoridades legítimamente constituidas para el caso.

Así las cosas, la iniciativa de Revocar el Mandato del alcalde de Medellín, será otro caso fallido y continuará vivito y coleando en ejercicio de sus funciones constitucionales y legales. Otro caso como el ministro, no será más que “tilín, tilán y nada de paleta”.