¿Qué deja la explotación del carbón a La Guajira y Cesar?

La minería en término general deja desolación, frustración y ruina ambiental después de presentarse, direccionada con engaños manipulados en ilusiones y emociones embriagantes por el devenir con cambios y transformaciones alucinantes en un sueño de fantasía, que enloquece de alegrías. En el inicio son generosos y cooperadores con administraciones municipales y comunidades, como toda escoba nueva. Su objetivo primordial es producir para obtener ganancias. Exigen al gobierno les concedan prerrogativas, prebendas y privilegios en lo relacionado con las áreas global concedidas para la explotación consolidada en el ‘Título Minero’, generadores de utilidad.

Comenzaron con desplazamientos de personas en asentamientos comunitarios, compras forzadas de fincas y predios rurales a cuyos propietarios intimidaban con expropiación y materializan despojos y desalojos con fuerza reprimente armadas del Estado, atentando contra derechos humanos, dándole prioridad a los operadores mineros sobre comunidades, indígenas, raizales y campesinas, perjudicadas por atropellos que utilizan para despejar y encerrar áreas de operaciones mineras.

Hasta licencia expidió el Ministerio del Medio Ambiente a Cerrejón, sin prever consecuencias nefastas, para autorizar el desvío del río Ranchería en 27 kilómetro, cuya finalidad es extraer el carbón que estaba debajo del lecho, en complacencia a retribuciones económicas transadas en el gobierno de turno, frenado por la reacciones y protestas populares oportunas.

De esa manera concluye abusos que pocos desplieguen divulgativos tuvieron en la ocasión, por arreglos monetarios con direcciones de medios masivos de comunicaciones, relacionado con manipulaciones y “filtros” informativos de protección, amparo, retribuidos con pagos de contrataciones publicitarias.

La Guajira y el departamento del Cesar, territorios vecinos colindantes, han tenido la dicha de producir la mayor cantidad de carbón térmico a cielo abierto en el mundo, pero con retribuciones denominadas regalías y algunas efímeras compensaciones sociales. Las regalías supuestamente reconocidas para subsanar los daños ambientales que se causen por extracciones mineras. Estas (regalías) se esfumaban y desaparecían en el círculo de corrupción administrativa, predominantes en mandatarios y gobernantes territoriales, desde el presidente hasta alcaldes, con sus equipos de gobiernos. Ambos departamentos conjuntamente con sus municipios carboníferos, recibían anualmente por concepto de regalía más de billón, sin embargo, no se invirtieron para producciones y reactivaciones económicas sino en obras de concretos, quedando muchas sin terminar, tildadas de “elefantes blancos”.

Es inaudito que los municipios carboníferos de citados departamentos adolezcan de los servicios de agua y sanitarios, cuando debió ser primero que construyeran redes de servicios públicos antes de iniciar las extracciones, pero así son las prácticas de corrupción que no pueden tapar beneficiando unos pocos vendepatrias, torcidos, asociados con operadores mineros para saquear y defraudar entidades territoriales con regalías.

Las regalías fueron arrebatadas y robadas por el Gobierno nacional, terminando el chorro en goteros, de referenciados territorios. A la industria del carbón le quedan pocos días. Dejó de ser un negocio rentable por implementación de energías alternativas en acuerdos de naciones, que dispuso sustituir combustibles fósiles y carbón por energía solar y eólicas.

Los anuncios de retiros y desmotivación de operadores mineros que tiran la toalla en la referenciada actividad, caídas de precio y pocas demandas que originan pérdidas, es razón para entender la inminente crisis económica que avecina. De nada servirán lamentos, inconformidades ni remordimientos cuando termine de desaparecer ese espejismo que nos eclipsó, hipnotizó y aturdió lamente, con aureolas de un mundo fantásticos.