¿Qué está pasando en el Sur de La Guajira? (I Parte)

‘El Viajero’ es un bello y memorable paseo del folclor vallenato de la autoría del prominente guitarrista y compositor Julio Vásquez, quien naciera el 19 de junio de 1926 en el caserío El Cardonal, cerca de Fonseca, precisamente en el Sur de La Guajira.

Vásquez, quien fuera uno de los pioneros de la canción provinciana en guitarra, en ese hermoso pasaje musical cita a municipios y poblaciones que conformaban el Sur de La Guajira y narra detalles del generoso paisaje de su región, cuando solo, triste y enamorado, quería encontrar a la mujer que más adoraba, la misma con quien terminó contrayendo nupcias, después de ir a buscarla en una fatigante travesía desde El Cardonal (Fonseca) hasta La Estrella, una finca localizada cerca a Codazzi, Cesar.

Esa maravillosa historia de amor vivida por Julio Vásquez y Lucila del Carmen Mendoza Frías, su esposa, nacida en Cañaverales y criada en Fonseca, nos enseña como era de grata, apacible y tranquila la vida en esas tierras del Magdalena Grande (La Guajira, Cesar y Magdalena); las mismas que hoy conforma la región Sur de La Guajira con sus municipios Hatonuevo, Barrancas, Fonseca, Distracción (Distra), San Juan del Cesar, El Molino, Villanueva, Urumita y La Jagua del Pilar.

Con el paso de los años, después de la creación de la Entidad Territorial segregada del Magdalena, las gentes del Sur de La Guajira vivieron apacibles y hermosos tiempos, pues la fertilidad de sus campos permitió fortalecer y acrecentar la ganadería y la agricultura con importante incremento en el número de cabezas de ganado vacuno y caprino y de la labranza de la tierra con pequeños y medianos cultivos, erigiéndose en prósperos renglones de la economía regional. Ni que hablar de su riqueza folclórica, de Varas Blancas para arriba, con el infinito rosario de excelsos juglares, acordeoneros, músicos, intérpretes, compositores y verseadores, eximios y auténticos exponentes del vallenato autóctono. La naturaleza ha sido pródiga y generosa con la región; otra evidencia de ello son los yacimientos de carbón de las minas de Cerrejón, lo que permitió, desde finales de la década del 70, generar empleo masivo de mano de obra calificada y no calificada, crecimiento demográfico y del comercio y fortalecimiento de la economía regional.

En ese escenario, en las décadas de los años 60 y 70, el futuro regional, desde Hatonuevo hasta La Jagua del Pilar, estaría determinado por la prosperidad, generación de empleo e incremento de la productividad agropecuaria y ganadera para bien de sus gentes.

Sin embargo, negros nubarrones presagiaban oscuras tormentas en el horizonte regional. Así, el contrabando, el cultivo y tráfico de marihuana y cocaína durante la ‘bonanza marimbera’, la ilegal introducción de combustibles desde Venezuela, el accionar de las Farc, el actuar indiscriminado de las AUC y el delito transnacional sumieron a aquellos municipios del Sur en una grave crisis de inseguridad y criminalidad que afectó la economía y el bienestar de los gobernados.