Que las hay… las hay

Por Luis Eduardo Acosta Medina

“En la placita de la vieja barriada, dicen que sale que sale una brujita, yo quisiera que me saliera a mi”

Imposible iniciar sin recordar la canción titulada `La brujita´ de la autoría de Aníbal Velázquez que fue grabada por él con su hermano, y recientemente fue incluida por `Los Hermanos Zuleta´ en un mosaico visible en el corte número 4 del CD titulado `Los Juglares´ que salió a la venta el 25 de mayo de 1999.

Nos encontrábamos el primero de noviembre reciente pasado en la `Casa Robles´ en el corregimiento de Camarones durante la presentación con nutrida asistencia  de la obra titulada `Dos figuras cimeras de la afrocolombianidad´  de la autoría de Amylkar mi hermano en homenaje a Juan José Nieto y el Negro Robles, y mientras él hablaba recordaba que ese día estaba cumpliendo años de su accidentado nacimiento.

Lo primero que recordé fue que me contaba mi vieja que durante los últimos cinco meses de gestación ella y mi viejo estuvieron separados, circunstancia que potenció las vicisitudes afectivas que sin duda tiene un impacto atroz en ese periodo sublime de formación, cuidado y espera de la criatura que está por nacer, como si lo anterior no fuera suficiente cuando había completado siete meses de embarazo observó a la señora Petronila Mendoza cuando degustaba con todo el apetito del caso un suculento friche con bollo, en aquel momento se apoderó de ella un deseo desenfrenado por comer de ese plato típico y tentador, pero pudo más su orgullo, pensó, “no le voy a pedir… no le voy a pedir, tengo que aguantar las ganas”, mientras corrían de un lado y del otro chorros de un extraño sudor que brotaban de sus parietales, por ese incidente de mesa decía que estuvo a punto de perder la criatura, por el antojito no complacido.

Todavía hay más, porque durante la noche del 31 de Octubre de 1950 comenzaron “los dolores del parto”, se sintió “movida” y de inmediato llamaron a mi tía Negra y a la partera más famosa de entonces, doña Julia Estrada quien después de revisar a la paciente dio su diagnóstico que no pudo ser más preocupante, “La cosa esta difícil pero yo la saco adelante, el pelao viene de pie y no de cabeza y así va a salir porque será un hombre grande en este mundo”, así continuaba con las maniobras aconsejables en estos casos cuando llegó la tapa de la cajeta, a las doce en punto de la `noche de brujas´ un golpe duro estruendoso y seco hizo estremecer la casa de zinc que mi vieja había recién estrenado, asustó a los presentes y despertó al vecindario, y mientras todos entraron en terror, y mamá colaboraba como podía pujando para que saliera el fruto de sus entrañas la partera manifestó con autoridad y seguridad  “Yo sé que es, déjenme salir que ya la voy a enfrentar”, salió al patio con la lámpara de querosín en la mano y comenzó a insultar a alguien que estaba sobre el techo y le rezó una oración que nadie pudo entender, de inmediato todos los testigos contaron que escucharon y algunos vieron que un pájaro inmenso como del tamaño de un pavo levantó su pesado vuelo y se fue.

Al regresar al aposento donde mamá se retorcía y se quejaba, dijo “No se preocupen era una bruja que vino a trastornarle el parto a la muchacha pero estando yo aquí eso es imposible, y no creo que vuelva esa sinvergüenza”, aproximadamente a la una del día de todos los santos vino al mundo derecho y paraíto un tierno muchacho a quien su madrina Remedios Roys Pichón colocó el nombre de Amylkar David.

Así estrenando cama de esplín, sin energía eléctrica, sin la asistencia de un médico y a estrenar hamaca porque en mi casa nunca tuvimos cuna vino al mundo el hermano que es orgullo de mi familia y de la gente buena que hay en La Guajira y en Colombia que es la mayoría, su vida y su trayectoria limpia, su actitud erguida y corajuda cuando se ha necesitado, su pluma prolífera y sus manos limpias son suficientes ejemplos que a todos nos han servido para librar dignamente y contra la corriente  la lucha por la vida, sin importar lo que digan piensen o hagan los envidiosos, que los hay como arroz que no tienen  el valor de sacrificarse pero tampoco tienen el pudor de guardar silencio cuando hablan y escriben quienes se sacrifican sin plata pero con estudio y un patrimonio moral heredado de nuestros viejos. Así como gente mala, también hay brujas que las hay, las hay.