Que no sea una señal fugaz

Hace unos días unos reconocidos periodistas nacionales difundieron, a través de un espacio radial, una noticia relacionada con La Guajira. El origen de la noticia era una información publicada en el portal de ‘La silla Vacía’ y se refería a los precios que había pagado la Gobernación por los mercados adquiridos para donar a muchas familias vulnerables que han estado padeciendo muchas necesidades y hambre debido a las circunstancias de confinamiento preventivo obligatorio, decretado por el Gobierno nacional ante la emergencia sanitaria ocasionada por el Covid-19.

En efecto, un poco incrédulos, los reconocidos periodistas hicieron un reconocimiento y destacaron que, contrario a lo que normalmente ha ocurrido en el pasado en este territorio, y en esta época se ha denunciado que está ocurriendo en otras regiones del país, en esta oportunidad los precios pagados por la administración departamental por los mercados adquiridos mediante contrato estuvieron aproximadamente un 30% por debajo de los precios de referencia establecidos por el Dane. De todos los contratos revisados en el país, solo 12 cumplieron esta condición, siendo el de la Gobernación de La Guajira el segundo con el descuento más alto.

La incredulidad de los periodistas obedecía a los antecedentes que se tienen sobre hechos de corrupción en la administración pública del departamento de La Guajira, algunos investigados por las autoridades competentes, cuyos resultados les ocasionaron las respectivas consecuencias disciplinarias y penales a los funcionarios involucrados. En muchos otros casos seguramente los resultados no fueron los mismos y es posible que por vencimiento de términos u otras causas ahora forman parte de ese inaceptable archivo cubierto por la impunidad, lo que sirvió de base para contextualizar algunos comentarios realizados en el programa radial por uno de estos periodistas.

Mas allá de los comentarios anecdóticos que acompañaron la nota periodística, hay que resaltar que la noticia tuvo una connotación positiva para la administración departamental y para los guajiros. No fueron pocas las manifestaciones de satisfacción y orgullo, a través de las redes sociales, que hicieron líderes políticos y ciudadanos, por la publicación de esta noticia en medios periodísticos de reconocido prestigio a nivel nacional. Ante esas manifestaciones lo mínimo que un ciudadano de La Guajira espera es que esos mismos políticos hayan propiciado hechos similares en el pasado y/o lo harán en el futuro cuando tengan la oportunidad de tomar decisiones relacionadas con la gestión de los recursos públicos.

Indudablemente es muy gratificante y sobre todo esperanzador, escuchar noticias positivas sobre hechos y acciones relacionadas con la administración pública de La Guajira. Lo que más podemos desear la mayoría de los guajiros es que hechos como el que dio origen a esta noticia positiva no sea una señal fugaz, sino que por el contrario seconstituya en un principio o un valorfundamental, intrínseco y permanente, que guíe el pensamiento, las decisiones y acciones de nuestros gobernantes, incluyendo a los alcaldes municipales, en la gestión de los recursos que nos pertenecen a todos. Confiamos y esperamos que nuestro gobernador, como líder visible ante la sociedad Guajira, consolide su talante realizando una gestión transparente y libre de acuerdos o complicidades que propician la corrupción. Tiene la gran oportunidad de poner en práctica, para el beneficio colectivo de este territorio, la experiencia adquirida previamente en cargos de asesoría y coordinación de acciones relacionadas con el control de la corrupción en la gestión de algunas entidades públicas.

El reto es enorme, pero alcanzable, por los paradigmas existentes en nuestras regiones, donde muchos ciudadanos, cuando venden su voto, propician las condiciones que atentan contra la ética y el ejercicio transparente del poder, facilitando que algunos dirigentes políticos, que no han tenido buen desempeño en la gestión pública, se perpetúen en el poder. Para enfrentar con éxito este reto hay que actuar lo más pronto posible; es un proceso de cambio que nos tomará algún tiempo. Solo los buenos líderes, con principios éticos y vocación de servicio, comprometidos con la búsqueda de soluciones de los múltiples problemas sociales, y con la participación ciudadana, pueden lograr los cambios que requiere nuestra cultura política y democrática para cerrar las brechas existentes y crear oportunidades de desarrollo, ingresos y bienestar para las familias de esteadmirable pero pocas veces bien administrado territorio.