¿Qué nombre le pondremos a estos sucesos?

Las Sagradas Escrituras nos dan cuenta de tres castigos, aflicción o desgracia. Ellos son el Diluvio Universal, Las Plagas de Egipto y lo acaecido en Sodoma y Gomorra.

Del diluvio recordamos las costumbres perdidas de los hombres, Noé y el arca, recordamos también que estuvo lloviendo sobre la tierra 40 días y 40 noches, la disminución de las aguas del diluvio, Noé sale del arca, la alianza de Dios con Noé, los hijos de Noé, genealogías de Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé y propagación del linaje humano.

Estas narrativas acerca de Noé, el arca y el diluvio universal dan motivo para escribir varios artículos. 

No sobra advertirle a la juventud estudiosa que debemos dar las lecturas que aconseja ‘Técnicas de la comunicación’ a esta temática y porque no, darnos la agradable sorpresa de leer, de su autoría, amigo lector una temática relacionada con tan interesantes temas.

El cuarto castigo, si así le podríamos llamar, sería el relacionado con ese virus, humor maligno, agente infeccioso, denominado “Covid-19 ”.

¿Qué de cierto hay que puedan existir personas de corazones perversos y que, con base en sus conocimientos sobre inmunología, contagios y propagación de virus malignos, estén provocando genocidios en determinadas regiones del planeta?

No soy la persona indicada para profundizar sobre esta pandemia, pero a la manera de ver las cosas, los inmunólogos, infectólogos, biólogos e investigadores científicos, bien pueden realizar simposios, asambleas, seminarios y talleres en búsqueda de la verdad existente entre contagios y propagación de este virus letal. Una reinante incertidumbre nos invade.

¿Pregunto, en los lugares de mayor contagio del maldito virus, no usan tapabocas, no se lavan las manos con agua limpia y jabón, no se quedan en casa y guardan rigurosamente la cuarentena?

¿Quién responde con certeza que, siendo Estados Unidos un país desarrollado y adelantado en el campo científico sea donde mayor contagio se aprecia el maldito virus?

Un caprichoso aviso da cuenta que, el “aislamiento”, está cambiando el mundo, comencemos por decir que la educación en Colombia sufre deterioro constante que, la justicia está paralizada, que eventos folclóricos y culturales han sido suprimidos, que el comercio aminora su actividad habitual

Una pregunta suelta ¿Seremos capaces de conseguir la panacea que erradique este terrible mal? La respuesta será: El hombre con su leal saber, acaba con el maligno virus o el virus maligno acaba con el hombre.