Que todo valga para la izquierda

¿Hasta qué punto podemos acceder a la justicia sin herir susceptibilidades? Como principio constitucional, tenemos que, ante la ley todos somos iguales de tal forma que el hecho de reconocimiento con exclusividad de igualdad ante la ley, denota que en los demás aspectos de la vida no somos ocurre lo mismo; lo que llama poderosamente mi atención es, como podemos poner en movimiento a la justicia desde los diferentes organismos, sin que se sientan “perseguidos” aquellos que colindan con la ideología política de este país, que se encuentra en la izquierda. 

Los debates y control político de las distintas corrientes, naturalmente ha de ser, con cierta honorabilidad y no caer en la bajeza de usar términos peyorativos para dirigirse a la contraparte, un compromiso social, que témenos es respetar al otro, aun cuando a nuestro juicio este tenga un planteamiento descabellado; ello no quiere decir que no se actúe ante, situaciones que pueden resultarnos contrarios la ley, pues sería hipócrita promulgar una doble moral; lo anterior se equipara con hechos ocurridos en la actualidad y puedo decirlo con pleno conocimiento de las consecuencias ocasionadas por la pandemia del Covid-19, puesto que obligó al jefe de Estado a pronunciarse mediante el Decreto 417 del 17 de marzo de 2020 a que se declarara el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica en todo el territorio nacional por 30 días inicialmente, mismo que propició el aislamiento preventivo obligatorio, con ello se vio la necesidad de regular las actividades económicas y legislativas; lo que representa una dicotomía, que se pretenda hacer ver inexorable la presentación de algunos congresistas a sesionar, luego de haberse acordado que en adelante procederían en sesiones virtuales, requerimiento que no acataron y que estos a su vez se sientan respaldados por la ministra Alicia Arango, quien equivocadamente hace unas declaraciones que denotan, la falta de reconocimiento de los decretos del Gobierno nacional o la interpretación equivocada de la norma, pues manifiesta que los congresistas relacionados en las denuncias y quejas disciplinarias ante los competentes, se encuentran sin piso jurídico, al decir que para estos y cito“…la movilidad no está restringida… ustedes son servidores públicos y que como tal están exceptuados…”, no obstante, cabe resaltar que la interpretación de la norma ha de hacerse a la luz del método axiológico-sociológico, ya que se funda en principios, valores y derechos fundamentales, connotación del derecho viviente por el constitucionalismo moderno; por tanto, no están sujetas a interpretación extensiva, si no, a una interpretación declarativa de la ley; para el caso que nos atañe, palabras más palabras menos, sería comparable con que se escuden en su investidura, casi que para cualquier cosa, abre las agallas a todo aquel que no cuente con esta dignidad, enlistarse en las futuras contiendas.

Ahora bien, no puede la Corte Suprema de Justicia estar sujeta al legislativo, a su vez es desacertado pretender que el legislativo sea regulado por la Corte. No acepto ser un simple espectador de este panorama dantesco; dignificar a las ramas del poder, ha de ser labor de la sociedad en su conjunto, con el respectivo sentido de pertenencia, no por unos cuantos, no por unos “tinterillos”.

Es que, ¿se debe dejar pasar por alto el incumplimiento de los mientras de la Cámara de Representantes a su mesa directiva, habida cuenta de su inclinación ideológica? ¿Qué todo valga para la izquierda? No importará entonces el marco normativo reglamentario para el legislativo, es decir, que perdimos el tiempo y hemos legitimado a un sistema legislativo acomodado, si sabíamos que desigual, pero no el calibre de lo pendenciero. Con esperanzas renovadoras, he de confiar que los mecanismos dispuestos para regular este tipo de comportamientos irresponsables funcionen con la requerida objetividad.
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