¿Quiénes somos los sanjuaneros?

Por Hermes Daza

En la búsqueda de la identidad autóctona, cada uno de los colombianos sentamos las bases en nuestros ancestros, de los cuales nos sentimos orgullosos. Me he tomado la tarea de investigar sobre este tan misterioso e interesante tema, llegando a las más sensatas apreciaciones, las cuales a través de este artículo deseo compartir con todos aquellos que aprecian la lectura y siempre están atentos a lo interesante.

Entendemos la identidad como lo nuestro, lo que nos caracteriza, lo que nos hace iguales pero a la vez diferentes de los otros, las vivencias, las formas de pensar y comunicarnos, los dialectos, las lenguas, el lenguaje, las costumbres, el modo de vivir; en fin, hablar de identidad están largo y complejo como hablar de ética, pero se hace interesante, hablar de la propia identidad.

Resulta un poco contradictorio tomar las diferencias como eje de la identidad sabiendo que este término es equivalente a igualdad; sin embargo, son las diferencias las que determinan la identidad de los pueblos, unas identidades análogas pero muy diversas, unas identidades creadas en colectivo, construidas por las diferentes formas de ser, unas identidades directamente proporcionales al contexto, a la zona o al pueblo que es nuestro padre y madre que nos vio nacer y nos dio sus costumbres, sus vivencias y marcó nuestras formas de ser.

La esencia propia de los guajiros y específicamente de los sanjuaneros, la hemos venido cambiando circunstancialmente, debido al paso del tiempo, porque las costumbres y creencias se han ido perdiendo, debido a que hemos caído en el mundo de la sociedad de consumo capitalista y hoy estamos atrapados por la televisión y demás distractores que nos alejan de nuestras costumbres y cada día nos “modernizan” más; nos encontramos inmersos en la enorme contaminación del consumismo a tal punto que somos esclavos de la publicidad subliminal con que los medios de mercadeo y ventas penetran nuestra integración y comunicación familiar.

Todos sabemos, que antaño, la mejor programación la teníamos en nuestras terrazas, donde los principales protagonistas eran abuelos y padres, contándonos cada una de sus experiencias vividas, convirtiéndolas con sus impecables narraciones en los mejores cuentos del mundo, con los cuales lograban captar nuestra atención, concentración y entusiasmo, impactándonos y llenándonos de una identidad propia, sincera, valiosa y verdadera, enseñándonos el verdadero origen de nuestra raza, cultura y valores, arraigando los lazos de amor y admiración familiar.

Sin darse cuenta nuestros ancestros eran constructores de paz, formadores de seres sensibles con una capacidad inmensa de valorar lo nuestro, del respeto a los demás y el gran amor y temor de un ser tan poderoso y supremo como lo es Dios.

Pero si de identidades se trata, aquí en San Juan del Cesar tenemos múltiples identidades, en todos los estratos y etnias, esto nos hace ser sanjuaneros con identidad.

Solo sabemos que somos nosotros quienes degustamos las deliciosas comidas auténticas de nuestro pueblo y los frutos frescos que nos arroja el río Cesar.

Al día de hoy, todas y cada una de las costumbres de nuestros ancestros se han ido perdiendo, los jóvenes ya no escuchan las hermosas historias de los abuelos.