Recordando a un diputado valluno

Cuando apenas habían trascurrido unos tres meses del año 2011 y cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Farc– seguramente estaban experimentando una merma significativa de combatientes en sus filas, esta célula guerrillera le propuso al gobierno de Álvaro Uribe Vélez un intercambio humanitario de soldados y policías secuestrados por la totalidad de los guerrilleros presos en las cárceles de Colombia, bajo la condición del despeje de los municipios vallecaucanos de Pradera y Florida.

Ante la reiterada negativa del Gobierno, la respuesta fue la del secuestro masivo de 12 de los 21 diputados del Valle, el 11 de abril de 2002, cuya lista es la siguiente: Juan Carlos Narváez (presidente de la duma), Alberto Quintero Herrera, Édison Pérez, Jairo Hoyos Salcedo, Nacianceno Orozco, Carlos Charry, Francisco Giraldo, Ramiro Echeverry, Héctor Arismendy, Rufino Varela, Carlos Barragán y Sigifredo López.

Ante la presión de las Fuerzas Armadas y del paramilitarismo y de la paranoia que ya se había apoderado de los plagiarios, 11 de los 12 diputados fueron asesinados a sangre fría por esa guerrilla, el 18 de junio de 2007, con la única excepción de Sigifredo López, lo que de inmediato despertó una serie encadenada de conjeturas tendientes a creer que este señor estaba implicado en dicho secuestro. Más tarde se supo que él se había salvado de la hecatombe porque la guerrilla lo había separado del grupo como castigo, y aun así en la mente de casi todos los colombianos quedaba un resquicio de duda al respecto, menos en la de los familiares más cercanos de los 11 asesinados, quienes lo defendían a capa y espada.

En cierto momento, Sigifredo fue liberado por las Farc. Comoquiera que su liberación ya estaba anunciada para una fecha determinada, ese día todos los televisores en Colombia y en buena parte te del mundo fueron encendidos, no para presenciar su liberación, sino con el morbo de oír sus declaraciones relacionadas con su posible culpabilidad en tan resonado caso.

Ya estando físicamente en libertad, y cuando el fiscal general Luis Eduardo Montealegre estaba recién nombrado y posesionado como tal, un exguerrillero desmovilizado de las Farc, con el alias de ‘Rafael’, se presentó ante la televisión colombiana afirmando que Sigifredo era quien había planeado el secuestro de los diputados y, como prueba, presentó un video con la voz y una foto del perfil de la nariz del acusado. Esas pruebas eran tan contundentes, que Montealegre ordenó su captura inmediata. En vista de eso, y como en Colombia los organismos competentes se declararon incapaz de demostrar su autenticidad, su abogado pidió enviárselas al FBI de los Estados Unidos en donde demostraron que se trataba de un cuasi perfecto montaje. Así las cosas Sigifredo fue liberado, después de cuatro meses de prisión, motivo por el cual el fiscal general tuvo que pedirle perdón públicamente al afectado y a todo el país. Más tarde el guerrillero desmovilizado declaró que el autor intelectual de la falsedad había sido el doctor Gustavo Adolfo Muñoz Roa, director de una Fundación, quien de inmediato fue capturado y apresado. Eso demuestra que los colombianos son expertos en el arte del montaje, o más bien, del cuasimontaje.

Cualquier parecido con un hecho reciente que se ha convertido en viral por parte de los medios de comunicación colombianos y del exterior es pura coincidencia. ¿Cuál es ese hecho? ¡Averígualo Vargas…!