Recordando al Perínclito Maestro Gabriel Solano Vidal

Por Carlos Contreras y Yesenia Romero Saltarén

Gabriel Solano Vidal (q.e.p.d.), quien cariñosamente era conocido en Barrancas como el ‘Maestro Gabe’, era hijo de Benicio Solano Vidal y Antonia Vidal Parodi. Nació en Barrancas el 9 de febrero de 1895, en aquel tiempo remoto cuando Riohacha, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar y Villanueva pertenecían al departamento del Magdalena Grande, y murió el 30 de enero de 1971, a los 76 años en la tierra que lo vio nacer.

Contrajo nupcias con la dama barranquera Cleopatra Figueroa Peláez (q.e.p.d.), conocida como ‘La Niña Tinta’, de  cuyo enlace matrimonial nacieron, en orden descendente, sus hijos Eva, Camilo, Guillermo, Urbano, Estela y Esilda Solano Figueroa, todos ellos ya fallecidos.

Sus primeros estudios fueron dirigidos por su tía Remedios (‘Meme’) Solano Vidal, quien fungía como maestra de escuela en Barrancas, de la cual era oriunda, y quien se destacó con denuedo y abnegación como una heroína durante la Guerra de los Mil Días en defensa de su partido Liberal, tal como lo destaca el gran escritor y poeta barranquero Guillermo Solano Figueroa en una de sus numerosas obras literarias, titulada ‘Surco en la Arena’ y quien era uno de los hijos del ‘Maestro Gabe’, tal como queda consignado en uno de los apartes de estos mismos escritos. Y, dicho sea de paso, Barrancas honró la memoria de esa insigne educadora, otorgándole el nombre a uno de sus planteles educativos de bachillerato, como lo es la Institución Educativa Remedios Solano Vidal, fundado el 11 de febrero de 1965, del cual han egresado numerosos profesionales en varias disciplinas, entre ellos las Ingenieras de Sistemas Yelitza Cristina Contreras Ospina y Anaís María Cárdenas Contreras, hija y nieta, respectivamente, del Ingeniero Agrónomo Carlos Contreras Ureche, coautor del presente escrito. Luego los continuó en San Juan del Cesar, en donde uno de sus maestros fue el sacerdote Manuel Antonio Dávila; un tiempo muy corto después los continuó en Villanueva con otros célebres maestros de aquella época inolvidable, en que “la letra entraba con sangre”, según la errada creencia de aquel entonces.

De esos ilustres maestros adquirió la sabiduría que algún día debía transmitirle a sus educandos.

Su residencia provisional estaba ubicada en la parte oriental de la única plaza que existía en el municipio en aquel entonces, exactamente entre la iglesia (católica) y la actual residencia de la señora Luz Marina Pinto Peláez.

Ejerció la docencia con lujos de competencia durante 40 años discontinuos de la siguiente manera: desde 1922 a 1930, en una escuela pública de varones de Barrancas, ubicada muy cerca de su vivienda; luego, en 1939, fue nombrado nuevamente como maestro en su patria chica, en donde permaneció como tal en forma continua durante 32 años, hasta el día de su muerte. De 1930 a 1939 ocupó fue secretario del Despacho del alcalde, durante el período administrativo de Esteban Almenárez Brito, en 1935; alcalde (e) en varias ocasiones, y secretario del Juzgado Municipal. Durante esos 40 años se preocupó al máximo en inculcarles las buenas costumbres a todos y a cada uno de sus alumnos.