Recuerdos imperecederos

“Bonita es la vida cuando uno está muchacho, nada le preocupa ni tiene en qué pensar”. 

El aparte transcrito preliminarmente corresponde a la canción ‘Recordando mi niñez’ de la autoría de Camilo Namén que vino en 1972 en el LP ‘Reyes vallenatos’ de Los Hermanos López con la voz de Jorge Oñate.

No es el de hoy un día normal en mi rutina para el cumplimiento de la honrosa responsabilidad que Dios ha colocado sobre mis hombros, cuando abrí mis ojos ahí estuvo presente Rita la ‘Grande’ y ‘La chiquita’. Imposible olvidar que un día como hoy recibí́ mi Primera Comunión durante las fiestas patronales de Santa Rita, patrona de todos los monguieros, vienen a mi mente todos los gratos recuerdos de esa fiesta sagrada y esperada por todos. Sentí una inmensa tristeza al observar por redes sociales la imagen de la Rita adorada por todos casi solitaria en su altar por razones de salubridad pública, recordé a la muchedumbre colocando su mano sobre ella y a los viejos limpiando el revólver que guardaban los Reinita y 1° de diciembre para disparar salvas muestras, la procesión se desplazaba por sus calles polvorientas, nuestros hermanos wayuú llegaban de las rancherías cercanas a bautizar sus muchachos, la gente amanecía bailando frente al altar donde la reina del pueblo permanecía contenta con sus ojos vigilantes para cuidarnos a todos.

Grato recordar el día de mi comunión cuando estrené el vestido entero que papá me trajo del Almacén Valher de Bogotá, desde entonces esa marca es familiar para mi, creo que ya no existe, yo estaba feliz mi padre se veía orgulloso porque me parecía a él, mi vieja estaba feliz, con su amiga Micaela Reinoso que vino desde Santa Marta para estar en esa fecha especial me vistieron mientras mi viejo me explicaba cómo se debía caminar vestido con ‘FLÚ’. Ese fue el vestido que me permitió –además de ser un muchacho hermoso y elegante– ser edecán de los reinados que se hacían. No olvido a mi pueblo, hoy recuerdo a toda mi gente, a los viejos y mis amigos que han dejado de existir. 

La fiesta a la Santa era cuando estaba Niño un acontecimiento de profundas connotaciones en las creencias, usos y costumbres de los nacidos en esa tierra bendita, durante los días previos no se hablaba de otra cosa, su magna celebración unía, no era una causal para divisiones ni discordias, la fiesta la presidían los viejos y las mujeres sin que faltara ningún detalle, todos estaban más pendientes de brindarle alabanzas que de los conciertos, ella era más importante que los músicos, contrario a lo que uno observa en algunos pueblos donde los Santos son apenas el pretexto para el derroche y para rendir pleitesía a músicos costosos.

Desde el cielo aquella gente buena y fiel devota que con Santa Rita de Casia han compartido el camino misterioso de la muerte, hoy están también de fiesta allá en la inmensidad donde la bendición abunda y la luz abunda. Cuanto añoramos aquellos tiempos cuando la Policía llegaba a mi pueblo para preservar el orden en la puerta de la gallera y del baile y no como vi hoy, para contar que no estuvieran dentro de la Iglesia donde fui bautizado más de doce personas. Dios y Santa Rita hagan llover en nuestros campos y nos bendigan a todos.