Reflexión política

En estos días de agitación política, se oyen muchas cábalas y predicciones, hay todo tipo de argumentos a cerca de los candidatos, que si este es bueno, que el otro buena persona, que aquél otro es carismático y que a la familia de alguno le deben muchos favores.

Pero a nadie se le escucha, ni a los mismos candidatos propuestas para sacar los pueblos del caos administrativo en el que se encuentran, del atraso, la ignorancia que sumado a la crisis financiera y pérdida de valores en la administración pública, la poca pulcritud en los manejos del recurso público y la falta de gestión, han convertido tierras otrora promisorias y llenas de esperanza en lugares que en vez de avanzar retroceden, llenos de personas con un conformismo aterrador y con una pérdida de valores que asusta.

Los candidatos parecen no tener información precisa de los lugares que aspiran gobernar o por lo menos no la mencionan, están muy ocupados viendo como le caen bien a la gente y como consiguen los votos para llegar, pero de propuestas muy poco se oye, por eso hay desesperanza, pero los electores en su mayoría no tienen conectada la relación que debe existir entre el conocimiento, la experiencia, la ética, vocación de servicio y voluntad del candidato, con su buen desempeño en el cargo para el cual se elige; y la consecuencia se padece periodo tras periodo, cuando en el diario vivir se percibe el caos, la inseguridad campea, el orden público es inexistente, los servicios públicos son de la peor calidad, el desarrollo económico no se menciona, al fortalecimiento del campo nadie le apuesta, el alcoholismo y la drogadicción se adueñan de los jóvenes minando las esperanzas de un futuro mejor.

Los pueblos se afean y los ciudadanos solo atinan a pedirle a Dios que acabe pronto el periodo, pero se elige un mandatario igual o peor para el periodo siguiente y esto se volvió un círculo vicioso. Esa idea que el candidato debe “saber a pueblo” nos tiene hundidos en el nivel inferior al subdesarrollo, lo ideal es que el candidato “sepa a mundo”, que tenga visión y pretenda proyectar su territorio y conectarlo con las tendencias universales, sin perder el norte ni soltar su polo a tierra, debe saber cómo está, a dónde se proyecta y qué hay que hacer para lograrlo, debe ser un gerente con las mejores cualidades y capacidades porque en su mayoría los municipios son empresas quebradas e insostenibles, con malos pronósticos y su situación no va a cambiar si se siguen haciendo las mismas cosas y si se escoge por bonito, o porque saluda o no se pierde un velorio, o toma trago en cualquier esquina y no por sus propuestas, pero por sobre todo y muchísimo más importante, por su alto nivel ético y moral.

Es hora de despertar y exigir a los candidatos propuestas serias realizables y evaluables, llegó el momento de hacer control ciudadano formal y sin intereses personales y es por los candidatos por donde debemos comenzar. Lo importante no es que gane uno, el otro o el del otro, lo importante es elegir un buen mandatario, honesto, eficiente y capaz, que pueda devolverles la dignidad a tan devaluados cargos y la esperanza a un territorio que como diría el juglar Romualdo Brito, lo tiene todo y no tiene nada.