Reflexiones sobre el confinamiento

Es irrefutable y académicamente incontroversial, que para disfrutar el conocimiento y la experiencia hay que compartirlos. A raíz del confinamiento social obligatorio, pero necesario, que busca proteger la salud, reducir el contagio y propagación del Covid – 19, el tejido humano se ha visto abocado a cambiar su sistema de vida. Lo puesto a pensar que la sociedad de consumo a que estamos habituados, se les ha trastocado. Que el estilo de vida al que estaba acostumbrado el mundo entero ha sufrido una metamorfosis acelerada. Que por el hecho de estar en un aislamiento preventivo por el bien de nuestra salud y la de quienes nos rodean, nos induce pensar que vivíamos en un mundo de vanidades y emulaciones; pues hemos entendido, así sea a la fuerza o por ósmosis, que con lo necesario podemos vivir en convivencia familiar sin tantos “perendengues”, sin excesos estamos aprendiendo a vivir con lo básico, siendo realmente importante la salud, alimentos, techo y amor para vivir feliz. Esta cuarentena nos está enseñando a comprender la importancia de la familia. 

Este enemigo invisible que está atacando inmisericordemente a todo el mundo sin distingo de edad, raza, género, religión, posición social ni económica, nivel intelectual, etc.; nos obliga a ser solidarios, aunar esfuerzos y hacer el aporte que esté a nuestro alcance para coadyuvar las nobles acciones de los organismos y personas naturales que están empeñadas en atender a los que desgraciadamente han sido víctimas del virus, se recuperen y deteniendo su mayor incidencia en los indefensos seres humanos.

Si algo bueno nos está dejando esta tragedia universal que nos ha obligado a permanecer en casa, que ha cobrado muchas vidas, sin poder predecir cuantas más serán, que ha paralizado la economía de todos los países, en sus diferentes manifestaciones, incluyendo el nuestro; es que las necesidades son unas y los lujos son otros. Estamos tomando conciencia que en la sociedad superviven valores incorpóreos, que tienen más quilates que las riquezas físicas. Cuando ya no hay eventos sociales, cuando ya no hay comparaciones, cuando ya no podemos envidiar al otro por lo que muestra vanidosamente en redes sociales; nos percatamos que no necesitamos tanta ropa, zapatos y otras cosas materiales. Vuelvo y repito, lo que esencialmente necesitamos es amor, integración, comprensión, tolerancia y satisfacer las necesidades básicas. El pánico ha cundido, pero por lo general existen salidas sanas para eventos terribles como el Covid – 19, tengamos fe y confianza en Dios. 

Si el Coronavirus generó una pandemia por contagio del Covid – 19 en casi todo el mundo, que lástima reconocer que nuestra dirigencia y gobernantes han propiciado una descomposición social a través de su corrupta conducta delincuencial a muchos entes territoriales, no siendo La Guajira la excepción. 

Es por lo que exhorto a aquellos, plenamente identificados tanto a nivel nacional, regional y local; para que se pongan la mano en el corazón y su conciencia les hable, que de los desfalcos que le hicieron al erario nacional, regional y local, voluntariamente hagan su aporte económico proporcional al monto de su enriquecimiento ilícito, para de esa manera expiar en parte sus culpas o dolos, ayudando a mitigar las múltiples y crecientes necesidades que nos está creando esta pandemia que no sabremos hasta cuándo la estaremos padeciendo, si tenemos en cuenta la previsión hecha por la Organización Mundial de la Salud, la posibilidad que solo hasta el año 2022 se extinguiría la pandemia, por lo que el futuro de la humanidad será incierto y nuestra parábola vital diferente.