Reformas que fomentan la desigualdad

Pasado año y medio, el gobierno de Duque parece un barco que transita sobre aguas turbulentas, cuyo timonel es un joven lobo de mar que estudió navegación por correspondencia.

Ante la mirada indolente de las autoridades, la sangre de líderes populares traza surcos de dolores en todo el territorio patrio; el pueblo fue fulminado con reforma tributaria disfrazada de ley de crecimiento económico y que inicialmente había sido presentada como ley de financiamiento, pero que gracias a Dios no pasó el examen de constitucionalidad; negaron a la saciedad la inexistencia de las reformas pensional y laboral y ahora se prepara para reorganizar su gabinete, y compartir la mermelada <término acuñado por el capitán del barco> con partidos que había hecho a un lado, y con los cuales hace hoy alianzas, a fin de conseguir los votos que se requieren para sacar avante esos proyectos.

Pero lo que más llama la atención, es la simplicidad de su saliente ministra de Trabajo Alicia Arango, para defender la reforma laboral e implementar la contratación por horas, para lo cual explicó que a “un ingeniero de sistemas tú no lo necesitas todo el día en tu oficina, sino dos horas”.

Pues bien, tomando textualmente lo expresado por la señora ministra, hagamos el análisis sobre la novedosa fórmula de contratación. Si un empleado labora 2 horas diarias, suma un total de 10 horas semanales y 40 horas al mes, es decir, en un mes obtendría lo que actualmente obtienen en una semana, a razón de 8 horas diarias, 5 días de la semana. Lo anterior quiere decir, que para pensionarse, hay que acumular 1.300 meses (108,33 años) y no 1.300 semanas. Ahora, a fórmula llevada a un empleado que devengue el salario mínimo vigente, cuya hora equivale a 3.600 pesos, obtendría $7.200, diarios y $288.000 mensuales, cifra que para el Dane es más que suficiente para satisfacer sus necesidades, ya que para ese ente solo vive en pobreza monetaria extrema quien devengue menos $117.605 mensuales.

Si bien el gobierno justifica su propuesta indicando que países como Estados Unidos, Inglaterra y Australia han implementado esta modalidad de contratación, pues en esas economías el salario mínimo por hora oscila entre 7.25 y 10 dólares. En Colombia esos $3.600 equivalen a 1.06 dólares, por ello quienes brincan en un solo pie son los empresarios, quienes fácilmente podrán contratar 4 personas por un salario mínimo y pagándoles $ 288.000 a cada uno, generando los empleos que la postre terminaría reduciéndoles impuestos y de contera reduciendo la tasa de desempleo que en diciembre de 2019 cerró en 10.5%, pero aumentando el nivel de pobreza nacional que ocupa un 27%., y en el que el municipio de Uribia alcanza un 92,2%, lo equivale a decir 9 de cada 10 personas viven en pobreza. Pero lo más contradictorio es que con esta fórmula se pretende disminuir la informalidad, que el último trimestre del anuario retro próximo alcanzó un nivel de 47.2%. En conclusión, para el gobierno reformar significa aumentar la brecha que separa a los pobres de los ricos.

Por fortuna, la novedosísima idea de la súper ministra, tiene algo bueno y es que no tendremos que esperar la edad que propone el gobierno para alcanzar la pensión , porque a esos 108.33 años súmele los 25 que en promedio, siendo optimista, tendría un universitario recién graduado al conseguir su primer empleo, lo que nos lleva a deducir que la esperanza de vida de los colombianos ahora es de 133.33 años y no 76.15. Esto es, nos sobra tiempo para contemplar el arribo del navío al mando del capitán y su joven lobo de mar al puerto que la ley 100 de 1.993 bautizó “fondos privados de pensión”, que no es más que una cuenta de ahorro individual, cuyos valores se dividen por la esperanza de vida, independientemente del sueldo con el que se haya alcanzado la pensión de vejez.