Región, integración, desarrollo

Como región Caribe, mucho y más es el terreno que tenemos para avanzar en procesos conjuntos de integración, desarrollo y crecimiento económico. Es llamarnos a seguir progresando a este tenor, buscar consolidaciones y proyectarnos más y mejor en el contexto internacional, en lo que más acorde sea con el papel y peso económico y político hacia el que apuntan en perspectiva, prospección y estrategia los intereses regionales de conformidad con nuestras ventajas comparativas y competitivas. Es marcarnos en escala de prioridades en procesos organizados en torno al establecimiento de zonas de integración, productividad y definir acuerdos conjuntos para conformar un grupo de programas con distintas esferas de actividad, a afecto de impulsar desarrollos e integrales progresos. 

Corresponde al tamaño y peso político de las contrapartes, hacer acercamientos de integración económica, avanzar en alianzas estratégicas con contenidos, alcances y tiempos, procurando espacios integrados en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental e infraestructura, camino a favorecer desarrollos más equitativos e integrales. 

Interesa aprovechar a tope nuestra posición estratégica, respaldarnos en manera suficiente en contextos que nos den expresión concreta y relevante en búsqueda de afinidades y complementariedades en la práctica con dinámicas de mercados, empresas, trabajadores y comercio en forma de integración progresiva, lo mismo que intensificar realidades de cambio, prioridades y focalizar la necesidad ineludible de integración con decisión institucional y real, en lo que importa ratificar y profundizar la estrategia que de consuno se adopte.

Es acordar y acercarnos para potenciar alcances, prioridades, posibilitar posicionamientos en la práctica y más allá de lo retórico, lo que permitirá que la inserción reoriente y diversifique esa integración regional al interior y hacia otras regiones en lo nacional e internacional. 

Es revisar con enfoques ciertos los procesos asociados de integración junto a percepciones desde perspectivas de largo plazo, donde se privilegien en la medida que las circunstancias lo permitan, las tendencias que sean mayormente favorables a los intereses comunes, a fin de obviar dificultades y llegar a conclusiones definitivas en todo análisis al respecto. 

Ayuda en este proceso de integración regional y de concreción del mismo, el análisis de elementos, factores económicos y peso específico que tienen las iniciativas de integración subregionales puestas en perspectiva ante la necesidad, por demás imperiosa de una estrategia de integración en sintonía con los avances que debemos consolidar como región y en mora estamos de hacer de ello una realidad de cara los actuales momentos.