Reyes vallenatos deberían defender la corona

“De rey ‘Alejo’ Durán el pueblo quedó encantado, con ‘Colacho’ lastimado, pero se puede aceptar, de Calixto no hay que hablar su talento es conocido, si se vuelve a presentar el pueblo elige lo mismo”

Corresponde el aparte transcrito a la canción titulada ‘Festival vallenato’, una canción de desagravio que hizo Francisco Mendoza Pitre a Luis Enrique Martínez en 1971 en virtud del triunfo obtenido por el barranquillero Alberto Pacheco Balmaceda sobre el adelantado hijo de El Hatico que era favorito de todos en el cuarto Festival de La Leyenda Vallenata. Hemos recordado esa canción que fue grabada con éxito por Alejandro Durán y por Nelson Henríquez a propósito del racimo de festivales vallenatos que se han realizado durante este año en el país, los cuales cada vez se parecen más unos con los otros sin que se adviertan en los mismos mayores novedades que permitan despertar el entusiasmo del público con la intensidad de aquellos mejores tiempos.

Cuando nos referimos al entusiasmo, bueno es precisar para no ser mal interpretados, que estamos hablando de la asistencia del públicoa los escenarios donde se realizan las competencias, y no de los costosos conciertos a los cuales les dan ahora tanta importancia que la programación oficial de los concursos ha quedado convertida en trapito de bajar olletas.

Las consecuencias del descuido y manejo displicente de lo que debería ser lo más importante de todo festival de música vallenata, es que la presencia ciudadana en los lugares donde se compite entre quienes se disputan la corona de rey de piquerias, canción inédita y de acordeón es cada vez mas precaria, todos los esfuerzos están destinados a promocionar a los famosos artistas que harán sus presentaciones en las noches de gala, no se hace publicidad con el mismo despliegue a las concursos, y los lugares donde se realizarán mucho menos a los inscritos.

Se requiere introducir algunos cambios que le den nuevos bríos a los festivales, que haga más atractivo el enfrentamiento entre quienes se disputan el primer lugar en todas las modalidades en la competición y sus diferentes categorías, un buen punto de partida sería indudablemente que los reyes vallenatos deberían firmar al recibir la corona el compromiso de regresar en la siguiente versión a defenderla, y todos los demás inscritos serían sus retadores, así los reyes dejarían de ser fusibles que se queman la noche de su coronación, porque la mayoría desaparecen, su reinado es efímero, pálido, intrascendente y fugaz.

Si hacemos un análisis retrospectivo, nos encontraremos con la triste realidad que son muy pocos los reyes vallenatos sobrevivientes que tienen alguna figuración pública, la mayoría quedaron invisibilizados, se los tragó la oscuridad desde la noche que en tarima alcanzaron el máximo reconocimiento festivalero que un acordeonero puede añorar, eso no es justo, pero tiene remedio porque con su coronación no debe terminar su fama, debe ser mas bien el comienzo de su protagonismo.

Sería maravilloso ver al rey encarapitado en la tarima compitiendo de tú a tú con todos sus retadores, que en su esfuerzo por destronarlo le imprimirían un interés espectacular a las eliminatorias y la final. No sería descabellado pensar en la posibilidad de que el gallo rey espere en la valla a los pollos briosos que se crean capaces de darle el tiro de morcillera, el veterano por su parte, hará lo suyo para imponer la experiencia su pico y la espuela.

Igual se requiere visibilizar mas a los reyes durante el año “de su reinado” de tal manera que cuando se esté haciendo publicidad del festival que sigue, en el impulso de causas sociales, en todas las actividades culturales se les tenga en cuenta, además como ejemplo para las nuevas generaciones porque para llegar hasta allá no solo se necesita saber tocar acordeón, hacer una canción o construir un verso, se requiere inteligencia, oído, buena memoria y disciplina, porque quienes aspiren a ganarse esos reconocimientosno tienen derecho a macujear ni se pueden equivocar porque quedarán en público como trapito para bajar olletas.

Seguramente muchos no estarán de acuerdo conmigo y tampoco los obligaré a que piensen en coro con el suscrito, pero insistimos que la defensa de la corona les dará a los festivales el caudal de aire que están perdiendo por la monotonía y por el alboroto de los conciertos.